PARACAÍDAS

Rogelio Guedea

La salida de Felipe Cruz Calvario, presidente municipal de Villa de Álvarez, de Movimiento Ciudadano parece ser solo la punta del iceberg de la crisis que empieza a padecer este partido político en Colima y tal parece ser que el único responsable de eso es el presidente municipal de Colima, Leoncio Moran Sánchez, quien se ha erigido de facto (nadie pensaría lo contrario) en el único depositario de los destinos de este instituto político en nuestra entidad, para bien y para mal, porque en ese caso también habría que aplaudirle los aciertos de su avanzada, entre ellos (no poca cosa) fue haber recuperado la capital del estado de las manos de quien era perjudicial que persistiera en ella. Este triunfo (parece que ahora pírrico), sin duda, le dio mucha seguridad a Locho Morán, tanta que poco a poco lo fue ensimismando en una suerte de mazmorra que le ha impedido darse cuenta de que un partido político está hecho de muchas voluntades, todas ellas unidas en un mismo objetivo, plurales y variadas, con capitales y capacidades distintas, y que esto es lo que les da sentido y significación, y no es, en cambio, un negocio (como esos negocios que conocemos) en donde el patrón generalmente es el que da las órdenes a sus empleados y sus empleados las obedecen. Cuando un partido político cae en una situación así, entonces ya no es un partido político sino una empresa, y esto es lo que parece que empieza a suceder con Movimiento Ciudadano, en donde el mensaje que envía la salida de Felipe Cruz y la debilidad de su dirigencia (con María Elena Abaroa al frente) es precisamente eso:
que el movimiento ya está lejos de ser ciudadano y ahora lo arropan los intereses de uno solo. Felipe Cruz Calvario era para Movimiento Ciudadano un gran activo político, qué hará si en algún momento se le va también María Elena Abaroa, su gran activo moral? Porque más allá de Leoncio Morán el partido no ha dejado crecer como debería figuras políticas visibles y valiosas por sí mismas. La llegada de Federico Rangel podría haber sido una suma, pero la actitud del alcalde capitalino la ensombrecerá hasta convertirla en una resta.

En el congreso, Movimiento Ciudadano apenas se ha hecho notar, como no sea por la inercia misma del trabajo legislativo. Hay un regidor muy movido y haciendo cosas positivas, me refiero a Omar Suárez, pero sabemos que una sola golondrina no hace verano. En fin, no se sabe muy bien hacia dónde quiera ir Locho Morán con esa estrategia más bien destructiva, pero si está pensando en la posibilidad de ser el próximo gobernador de Colima no será así como lo pueda lograr. Si, en cambio, está viendo las elecciones como un negocio redituable, entonces podrá conseguir su cometido de seguir en la misma dirección. Sea lo que fuere, la dirigencia de Movimiento Ciudadano y toda su militancia activa deberían ya manifestarse y de ser preciso darle un manotazo a la mesa, no tengo la menor duda de que habrá mucha gente que ya lo está esperando.

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