Hace seis años el entonces debutante alcalde de Colima, José Ignacio Peralta Sánchez, prometió hacer de la ciudad de Colima una de clase mundial. Los resultados están a la vista de todos. La glorieta de los elefantes chacos fue la mayor realización de su mandato. Ahora, en la misma tónica soñadora, su Secretario de Fomento Económico, Carlos Domínguez Ahedo, titular de la Secretaría de Fomento Económico del gobierno peraltista, cree que “Colima está para cosas grandes y puede aspirar a convertirse en la pequeña Suiza de México o el Singapur mexicano”, cuando para no ir tan lejos bastaría y sobraría con replicar aquí el desarrollo alcanzado por los pequeños estados mexicanos de Aguascalientes, Querétaro y Tlaxcala, por ejemplo. “Yo soy un convencido de que Colima es la pequeña suiza de México, estoy convencido que podemos ser Singapur, que tenemos el mejor puerto de América Latina, que no hay distancia más corta entre el Este de Estados Unidos y la Costa del Pacífico”, declaró Carlos el soñador.

¿Qué colimense en su sano juicio no quiere recibir los ingresos per cápita de suizos y singapurenses, tener la seguridad social integral de ellos, la tranquilidad que les dan sus gobiernos honestos y eficaces en la protección de su vida, bienes y derechos? De paso, la pequeña Suiza de México, Colima, se llenaría de bancos para recibir los capitales de gente honesta y trabajadora como los políticos saqueadores de las finanzas de los países donde impera la corrupción en todas sus formas y variantes. Aspirar no cuesta nada, soñar menos, pero de los sueños a la cruda realidad hay mucho trecho.

Motivantes son el entusiasmo y la convicción que expresa el sucesor de Rafael Gutiérrez Villalobos que en el corto plazo tiene la tarea cotidiana de “operar y hacer que todos los programas y partidas para el fomento de las inversiones y de la actividad económica funcionen perfectamente bien”, para cumplir la cual considera clave llevar a los operadores más capaces a cada una de las áreas, incluyendo el SEDIFEC cuyos diez años de operaciones debe auditar a fondo y en serio, pues quienes conocen su historia calculan que entre 400 y 500 millones fueron manejados a discreción por los ex titulares de SEFOME, José Ignacio Peralta y Rafael Gutiérrez. Esta enorme caja chica que se alimenta con el 2% de la nómina del sector privado de la economía estatal ha sido utilizada para financiar, principalmente a empresarios de saliva amigos del grupo silverista-anguianista.

Después de que haya pasado por la báscula a los saqueadores de los fondos del SEFIDEC, no antes, Domínguez Ahedo podrá pensar en el futuro, “en los grandes proyectos para el estado que lo van a llevar al destino al que se quiere llegar… Es trazar el plan, la ruta y tener claro el destino. Tenemos que ver a donde vamos: cuando un barco no llega al puerto, nunca es culpa del puerto”. Buena rima, Carlos, pero primero hay que recuperar los cientos de millones de pesos que desaparecieron de las tripas del SEFIDEC. Nada de borrón y cuenta nueva. ¿O sí?

Nadie le discute a Domínguez Ahedo su capacidad técnica para desempeñar tan importante cargo, relación personal con José Ignacio Peralta que le ha cambiado sus seis sábados y un domingo por siete lunes, su vestido albo azul, avecinamiento en el puerto de Manzanillo y el imperativo moral que sintió para sumarse y participar en un proyecto en el que “cree y considera que es sumamente relevante para el futuro de Colima”. Ojalá concrete sus sueños y aspiraciones. Tiene seis años para ello.

EL ACABO

• La Delegada del CEN del PRD en el estado de Colima, Martha Zepeda Del Toro, impulsará nueva era del perredismo colimense sustentada en la unidad, la crítica constructiva y el trabajo permanente con los ciudadanos. “Seguiremos criticando lo que se deba criticar, pero, ante todo, haremos propuestas concretas sobre políticas públicas que ayuden a la gente a la que visitaremos en sus hogares, colonias y comunidades”, ha definido con claridad la inteligente y atractiva dama. Ojalá que la dejen trabajar.

•La feroz embestida emprendida por la ultra peraltista en contra de los alcaldes panistas de Colima, Coquimatlán, Cuauhtémoc, Tecomán y Manzanillo, continúa. La dureza en el trato del gobierno estatal con estas administraciones municipales no le abona al restablecimiento de la civilidad política después de la disputa por la gubernatura. Así las agitadas aguas nunca van a tranquilizarse.

•El nombramiento del guerrerense Nabor Ochoa López como Delegado de la SEMARNAT en Colima, entripó a más de tres. Lo más leve que le sentencian es que el mismo “es inadecuado y negativo para el estado”, y que el titular de la Dependencia, Rafael Pacchiano Alamán, “ignora la conducta desleal y traicionera” del hijo de Doña Nico.

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