TAREA POLÍTICA por José Luís Santana Ochoa.

 

En lugar de  el mejor “deber ser”, el ideal,  en el tema de la conducción de las organizaciones , el camino fácil es seguir el sentido común aunque con frecuencia carezca de racionalidad como es el caso, por ejemplo, de los perfiles que suelen exigírseles a quienes dirijan o pretendan dirigir las instituciones de salud , llámense Instituto Mexicano del Seguro Social, Instituto de Seguridad y Bienestar Social del Gobierno del Estado o Secretaría de Seguridad y Bienestar Social. Por sentido común, médicos de profesión debieran estar al frente de ellas; por criterios de eficacia y eficiencia organizacionales, sus titulares debieran ser cuadros dotados de talento ejecutivo en el más amplio concepto del término, independientemente de las profesiones que ostenten.

El sentido común dice que médicos deben dirigir las instituciones de salud, profesores la Secretaría de Educación, escritores o artistas la de Cultura, deportistas el INCODE, hoteleros la de Turismo,etc., cuando el desempeño de esos y otros cargos de alta dirección lo que demandan de quienes los ocupan es capacidad para cumplir la misión que tienen encomendada y lograr los objetivos establecidos optimizando el aprovechamiento de los recursos humanos, materiales, tecnológicos y de organización. Es decir, capacidad administrativa mucho más que técnica.

Hace más de un siglo el teórico francés de la organización, Henry Fayol,  estableció con claridad meridiana que en los niveles inferiores de las instituciones  se requiere capacidad técnica (médica, ingenieril, académica, deportiva, etc.); y en los superiores, capacidad administrativa (liderazgo, conocimientos contables,  legales y financieros,oficio político, relaciones públicas,etc.), porque “al  ascender en la escala jerárquica dentro de la organización aumentan las funciones administrativas y en la parte baja predominan las funciones técnicas”.

Si en la ex Delegación del ISSSTE despacha como encargada una abogada, en la del IMSS un ingeniero y en la SS y BS del Gobierno del Estado, una licenciada en Administración de Empresas, y no médicos, es porque, se supone,  capacitados están para planear objetivos y estrategias, organizar y dirigir grupos de trabajo y evaluar desempeños y resultados, no para practicar cirujías, extender recetas médicas o curar descalabrados. En el mejor de los casos, colocar técnicos en puestos directivos se traduce en un desperdicio de sus capacidades técnicas; en el peor, esto más un desempeño contraproducente como administradores.

Hay que recordar que desde que el IMSS inició en Colima  operaciones como Delegación Estatal, año de 1972, estuvo al frente de ella una señora sin profesión que llegó al cargo sin título universitario que  duró en él muchos años hasta ser relevada por una abogada y ésta por un primo de Miguel De La Madrid Hurtado con apenas educación básica en su haber. Y nadie brincó por la ausencia de médicos en ese entonces, más o menos mismo caso de la ex Delegación del ISSSTE en Colima.

Pero en la SS y BS siempre han imperado titulares dotados de títulos de médicos, a pesar de lo cual los servicios a cargo de sus hospitales y centros de salud llevan años colapsados. La corrupción y la ineficiencia administrativa y operativa  han florecido al amparo de secretarios que “son médicos que conocen el área de salud pública”. A lo mejor ya es tiempo de que tengan su oportunidad cuadros directivos como Leticia Guadalupe Delgado Carrillo, quien en opinión del tío editor de José Ignacio Peralta “ conoce al dedillo el funcionamiento de esa dependencia”.

“En su lectura actual, la realidad de la Secretaría de Salud necesita de una administradora, de una financiera. Podrán molestarse los integrantes del Colegio de Médicos, pero el problema real es de pesos y sin alguien que estabilice las finanzas, tarde o temprano, así la dirijan diez doctores de manera consecutiva, la Secretaría de Salud seguiría avanzando en ruta de colapso”, sentencia desde el puerto de Manzanillo el columnista de cabecera del gobernador Peralta, Baldomero Díaz Gaytán.

 

EL ACABO

 

 

  • “Creo que ella (Leticia Guadalupe Delgado Carrillo) conoce el sector, tiene varios meses como coordinadora administrativa, es una gente honesta y no descartaría que se pudiera quedar, es una alternativa, aunque no hay una decisión tomada todavía”: José Ignacio Peralta.
  • Tiene razón Adalberto Carvajal Beber cuando afirma que Leticia Guadalupe Delgado Carrillo “ estará al frente de la Dependencia hasta que se designe a un nuevo titular, pero esta situación temporal podría alargarse tanto como lo requiera la relación política del mandatario estatal con el líder de la mayoría de Morena en San Lázaro”.
  • A propósito de enchiladas, ya viene en camino el nuevo Instituto de Salud para el Bienestar que se encargará de “garantizar el acceso universal a servicios de salud de calidad y medicamentos gratuitos de manera igualitaria y sin distinciones”.
  • En su gira de trabajo de fin de semana a Chiapas, el Presidente de la República se comprometió a mejorar el Sistema Nacional de Salud abastecerle el 100% de medicamentos, dotarlo de más médicos y especialistas, garantizar seguridad laboral de los trabajadores y mejorar las instalaciones hospitalarias.  Ojalá que Colima sea uno de los primeros estados en recibir esos beneficios.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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