Vislumbres

Hacer lo que se puede.-

Pasaron, pues, finalmente, los 10 primeros informes de los presidentes municipales colimotes, y creo que algunos ciudadanos nos quedamos con la sincera y grata impresión de que en esta camada de munícipes no hay ninguno que desbarre o desentone, como sí ha sucedido en otros no muy lejanos tiempos, pero… con la triste impresión, también, de que ninguno de ellos ha podido hacer todo lo que hubiese querido hacer, sino, nada más, lo poco que lo han dejado, lo poco que ha podido.

No percibo (y lo digo con cierto aplomo) que ninguno de los ocho alcaldes o de las dos alcaldesas que están en funciones sean individuos realmente incapaces. Ni vislumbro alguno al que los asuntos de sus municipios se le estén yendo de las manos; aunque sí es notoria la enorme dificultad con que están trabajando, y evidentemente los lastra para operar como realmente quisieran.

Hay, si no me equivoco, al menos tres individuos que ha han sido dos y hasta tres veces alcaldes (Armería, Ixtlahuacán, Minatitlán), cuya capacidad probada nadie puede negar, pero ¿qué hacen hoy en comparación con lo que pudieron hacer las ocasiones anteriores en que ya fueron alcaldes? Hacen lo que pueden, aunque cada vez hagan menos que las anteriores. ¿Por qué? – Pues porque como derivación de viejos vicios administrativos (en los que tal vez ellos mismos incurrieron por ignorancia en sus primeras experiencias) las alcaldías están ahogándose en deudas, siguen sobrecargadas en sus nóminas y los gobiernos estatal y federal se lavan las manos al respecto. ¿Qué hacen, pues? Insisto, sólo lo poco que pueden.

Logros.-

¿Logros? Todos tienen pequeños y medianos logros. El problema del público consiste, sin embargo, en que distraído como está en sus propias ocupaciones, en las telenovelas, en los reality  shows y en los eventos de la nota roja,  no observa lo bueno que pasa en sus propios municipios y llega, falsamente, a la percepción de que sus alcaldes no hacen nada, o casi nada.

Este redactor, por necesidades de trabajo, visita varias veces al año las diez cabeceras municipales y conversa, ocasionalmente, con algunos de los alcaldes en funciones, pudiendo, a lo largo del tiempo, observar cómo es que hay administraciones en que el desarrollo de dichas cabeceras parece que se estanca y no evoluciona, mientras que en otras, como serían las actuales, en el primer año que llevan, son fácilmente perceptibles los esfuerzos que cada uno en su lugar y  modo, están llevando a cabo.

En Armería, por ejemplo, el presidente Ernesto Guerrero Márquez, nos comentó que había estado reuniéndose con un grupo foráneo de empresarios que pretenden instalar un gigantesco “Puerto Seco” en un terreno infértil de su municipio, aledaño a lo que otrora parece haber sido un remanente de la laguna de Cuyutlán y paralelo a las vías del ferrocarril que, de instalarse, no sólo servirá para disminuir un poco la enorme afluencia de tráileres hacia o desde Manzanillo, sino que generará una suma importante de empleos directos e indirectos en Armería. En Ixtlahuacán, donde repite como alcalde un antiguo y muy próspero agro productor melonero, el alcalde nos participó también su idea de seguir aprovechando el potencial de las tierras de regadío que su municipio tiene, pero orientándolo hacia otros productos. En Minatitlán, el alcalde Mancilla nos mostró, en el balneario de El Salto, unos anexos que estaban construyendo (tal vez ya los terminaron) para instalar allí una especie de museo de lo natural, con una tecnología muy interesante que consiste en utilizar la tierra del mismo sitio para fabricar grandes bloques como del tamaño de unos veinte adobes, con un gasto realmente mínimo de cemento, metal y otros materiales. En Comala (donde no hemos tenido el gusto de conversar con el alcalde) salta a la vista, sin embargo, el muy hermoso acondicionamiento que durante los últimos cinco meses han estado haciendo del andador que desde dicha cabecera municipal, cruza por el Paseo de las Parotas y avanza hacia Villa de Álvarez. En la Villa, la presidenta nos manifestó su afán por seguir apoyando la cultura (Festival Padrino Mis Empanadas), y ha sido evidente el esfuerzo que desarrollaron para hacer más atractivo el centro con motivo de las Fiestas Patrias y de Navidad. En Tecomán, Lupillo nos comentó que aun cuando ha tenido que realizar inauditos esfuerzos para tratar de cubrir todas las demandas del sindicato municipal, una de sus principales apuestas está orientada en la idea de volver a convertir las tierras de Tecomán en el emporio agrícola que fue, y al parecer lo está logrando. Y así podría decir un poco de cada uno de los demás municipios, pero quiero concentrarme en destacar un poco más lo del municipio capitalino.

Insúa y su pensamiento diferente.-

El alcalde Héctor Insúa ha sido un individuo estudioso que no sólo tiene una maestría de Ciencias Sociales, sino que ya estaba estudiando el doctorado en la U.de C. cuando circunstancialmente se vio en la necesidad de meterse a candidato del PAN para la presidencia municipal de Colima.

Vivía en Guadalajara pero ya tiene buen rato viviendo en Colima, y creo que la primera ocasión que vino a trabajar en algo acá fue cuando lo mandaron como coordinador de algunas actividades en la campaña presidencial de Vicente Fox. Anduvom más tarde, como asesor del Presidente Municipal de Zapopan,  y finalmente se vino a radicar acá cuando lo nombraron Delegado de la Corett. Trabajó posteriormente en la Sedesol y hasta un tiempo pequeño fue mi compañero de página cuando ambos publicábamos algunos artículos en el hoy ya desaparecido periódico Milenio-Colima. Luego se metió de lleno a la política y fue diputado local.

  • Es un individuo bastante sencillo y franco (o al menos a mí así me lo pareció) porque en la primera entrevista que tuve con él, hace aproximadamente un año, me reveló el dato de que él no había estado seguro de que pudiese ganar la presidencia en la contienda electoral, porque se daba cuenta que había muchos paisanos que ni siquiera lo conocían, y que no tenía ninguna duda de que quien lo ayudó a ganar fue Jorge Luis Preciado, por el impulso que le dio a su propia campaña en su papel de candidato a gobernador.
  • En ese momento observé que era un individuo también agradecido, y más tarde me pareció, incluso, un hombre un tanto visionario, con un pensamiento diferente a cuantos demás alcaldes capitalinos había podido conocer y tratar antes, notando que no sólo quería administrar bien lo que tuviera que administrar, sino mejorar en todo lo posible a Colima y… proyectarla como ciudad, no tanto en el sentido urbanístico, como se podría creer en un primer momento, sino, más bien, como una ciudad muy digna de ser conocida, una ciudad llena de atractivos a la que vale la pena conocer y visitar. Le pregunté si no se sentía abrumado por el hecho de ser él, en estos tres años, algo así como el pararrayos de  los problemas que aquejan a la población, y me respondió que no, y que si algo le gustaba ser, políticamente hablando, es presidente municipal y ni siquiera gobernador, porque le gusta estar en contacto con la gente, pensar con ella y a favor de ella. Había ido, o estaba por ir en esos días a un par de ciudades colombianas que desarrollaron proyectos exitosos para la ciudadanía, y andaba metido, junto con el Ing. Jesús Ríos Aguilar, director del Instituto de Planeación de Colima (IPCO), en dos proyectos muy interesantes: uno el de la revitalización del Río Colima en su tramo que atraviesa desde la avenida de Los Maestros hasta la 20 de Noviembre, y otro para insertar a nuestra bella pero pequeña ciudad en un programa de la Fundación Rockefeller, que se titula (o titularía) Cien Ciudades Resilentes (del que hablaré un poquito más adelante). Y finalmente me comentó que trataría de impulsar, junto con su equipo, dos festivales muy grandes y notorios. El primero fue, lo vimos muchos, el Primer Festival Internacional del Volcán, con gran éxito. Y del segundo todavía tenemos una grata sensación: “Sabora Fest”. Innovador, de buen gusto, con un abanico muy amplio de posibilidades gastronómicas hasta para los más selectos paladares, aunque a mí no me gustó el nombre que le pusieron, habiéndole podido poner, dignificando nuestro español, algo así como “Festival del Sabor Colima” o “Fiesta Colimota del Sabor”. Y un poco, también, para estar en sintonía con el Festival Internacional del Volcán.
  • Ciudades Resilentes.-
  • ¿Qué es o quiere decir resilente? Es un adjetivo para calificar al individuo capaz de recuperarse frente a los golpes que da la vida. Y buscando en los diccionarios más a la mano, descubro que resilencia es un sustantivo que en Psicología se define como “la capacidad que una persona tiene para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.”. Aunque hay otra definición que le agrega un interesante elemento al tema: “es la capacidad que alguien tiene para recuperarse ante la adversidad y seguir proyectando el futuro”.

Así, pues, resulta que Héctor Insúa y su equipo entendieron muy bien que, por estar localizada  en donde está, y por haber padecido una larga serie de traumas derivados de los terremotos y los ciclones que de tanto en tanto nos golpean, Colima es una ciudad resilente, aunque ni sus habitantes ni sus anteriores autoridades conocieran el término y sus significados.

 En ese contexto, al parecer Jesús Ríos Aguilar ya estaba metiéndose más de lleno en el tema, y de algún modo supo que dentro de los muchos miles de ciudades que hay en el mundo, la Fundación Rockefeller estaba apoyando con recursos para la investigación y el estudio a Ciudad Juárez, Chih., y a la Ciudad de México, para que sus propios expertos y autoridades supieran cómo proyectar su futuro e incrementar su poder de resilencia. Insúa, quien al parecer también ya tenía alguna información al respecto, fue muy sensible a los planteamientos que se le hicieron y hoy puede informar, con satisfacción, que nuestra pequeña ciudad está inserta en el programa de Cien Ciudades Resilentes a nivel mundial. Pudiendo esperarse de ello información de primera mano que ayudará, no sólo a nuestra capital, sino al resto de las ciudades vecinas, a saber cómo enfrentar las adversidades que se nos presenten, con el menor número de daños, y con la mayor capacidad de respuesta.

Datos que nos invitan a reflexionar en que pese a todo lo negro que se presenta nuestro panorama para 2017, podemos, en lo municipal, ser razonablemente optimistas. Optimismo con el que de todo corazón me dirijo a todos ustedes, conocidos y desconocidos lectores, para desearles una  muy saludable y Feliz Navidad, así como un muy bonito fin y principio de año.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.