José Luis Santana Ochoa

Tarea Política

Es lo que ha sido en su larga carrera de extorsionador de la autoridad municipal el sempiterno, dueño vitalicio, del Sindicato de Trabajadores al Servicio del H. Ayuntamiento de Tecomán, Audelino Flores Jurado, quien no se conforma con tener en la quiebra financiera permanente al patrón con la impagable sarta de altos sueldos y salarios, prestaciones y toda suerte de exigencias económicas, y ahora ha extendido sus tentáculos hacia otros municipios casualmente panistas como el de Cuauhtémoc, desde su fantasmagórica Federación de Sindicatos de Trabajadores de Gobierno. El golpista sicario sindical quiere nada más ni nada menos que “remover” al alcalde Rafael Mendoza Godínez porque éste “se comporta como un animal, perdonen la expresión, pero no entiende razones”. Lo de siempre, los sicarios creen que sus víctimas son de su misma condición.

Aterrorizada como caperucita roja, una tal Claudia Migdalia Zurita que se ostenta como lideresa de la pandilla florista en Cuauhtémoc acusa que  “la amedrentación es para todos los trabajadores. Ahorita tengo dos trabajadores, uno es contador público y lo tiene notificando predial, a otro auxiliar administrativo también lo tienen en las calles como notificador”, ¡Vaya ofensas! ¿Tan denigrante es visitar domicilios particulares y negocios del municipio para entregarles a los vecinos un simple papel? Si tanto los lastima o avergüenza hacerlo que le dejen las chambas a otros que  de verdad tengan necesidad de trabajar y no de grillar como sus muy consentidos compañeros de piel tan sensible. Si responsables y conscientes de que el horno no está para bollos fueran, Audelino, Magadalia y toda su caterva de sicarios sindicales debieran concientizar a sus agremiados para que siempre estén puestos y dispuestos a servirle sin remilgos a la gente, al pueblo, que los mantiene, en lugar de alcahuetearles su holgazanería y mañas.

Otro supuesto agravio denunciado por la sicaria cuauhtemense perteneciente al cártel de Audelino es el que a “una secretaria administrativa que estaba embarazada, el alcalde de Cuauhtémoc la mandó a realizar un censo en el panteón de Cuauhtémoc, pese a que la mujer no estaba en condiciones de realizar el recorrido”. Si esto último fuera verdad, ¿Por qué la tan celosa de su deber Claudia no le tramitó en tiempo y forma una licencia médica? Con suerte no se le apareció un ánima en plena a pleno día. “A todos los trabajadores que son pertenecientes al sindicato, han pasado por una situación de humillación”, remata la líder sindical que, igual que su líder inmoral Audelino Flores Jurado, pretende estar siempre por encima de los alcaldes que son  democráticamente elegidos por  la ciudadanía para tres años, no impuestos por cuarenta por la mafia sindical como aquellos.

Fraudelino y su gente son sicarios sindicales al servicio de la causa perdida de José Ignacio de crearles problemas a los alcaldes panistas que no se doblegan a sus caprichitos. Claro indicador de que trabajan para el peor PRI es que el hijo del primero es nada más ni nada menos que presidente del Comité Directivo Municipal del PRI en  Tecomán, amén de que el padre también ha tenido cargos directivos priistas y regidurías en  el cabildo tecomense. Maman y dan de topes.

La gente que invierte, produce y trabaja para generar riqueza y bienestar en el valle de Tecomán está desde hace años ya hasta la madre de mantener a una insaciable pandilla sindical para la que no hay presupuesto que alcance y cada vez exige más y más. Para acabar con el perro y la rabia de una buena vez que le entreguen la administración municipal a Audelino Flores Jurado para que se despache a placer y deje de seguir chingando al presidente municipal en turno.

Mientras que el cobrón de Audelino exige más gasolina, el alcalde José Guadalupe García Negrete tiene a la administración que preside “apretándose más el cinturón este 2017, sobre todo porque la situación lo exige así. Nosotros tuvimos que tomarlas desde un inicio, no tuvimos la oportunidad de darnos el lujo de estar con celulares para funcionarios, gasolina para funcionarios en carros particulares, la verdad que eso no existe aquí, no existen gastos de representación, eso no se nos da en esta administración”. Más claro ni el agua de COMAPAT.

EL ACABO

  • Es tiempo ya de reducir drásticamente también las plantillas laborales, de confianza y sindical, de los ayuntamientos; y los sueldos y prestaciones que siempre han estado por encima del nivel promedio que impera en las comunidades que son las paganas. Economías municipales deprimidas no pueden soportar más nóminas burocráticas panzonas. ¿O sí?
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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