José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luis Santana Ochoa.

En tanto no le llegue a la clase gobernante la lumbre de la violencia desatada por el crimen organizado a los aparejos, éste continuará campeando por todo el país sembrando aflicción y muerte en el pueblo que ya no siente lo duro sino lo tupido. Mientras los muertos sigan siendo principalmente jóvenes del proletariado que no tienen ni perros que les ladren, los sin empleo ni ingresos, los marginados pues, los colaterales, los que de pronto se encuentran el lugar, el momento y con acompañantes equivocados, podrán seguir durmiendo a pierna suelta desde el presidente de la República hasta los alcaldes pasando por los gobernadores y sus funcionarios de primer nivel, integrantes del Poder Legislativo Federal y de los congresos de los estados de la República, igual que jueces y magistrados de la Federación y del ámbito local.

No es que se desee que también a la dorada clase política y económica en el poder los malandros empiecen ya a cortarles cartucho para que se ponga las pilas, sino que la gente, el pueblo, entienda que seguirá sola y a su suerte en tanto los privilegiados continúen viviendo seguros y felices, blindados a más no poder. En Italia y Colombia, por ejemplo, sus gobiernos utilizaron todos los recursos a su alcance, toda la fuerza del estado como en México se dice, para meter en cintura a la mafia y a los capos del narcotráfico, sólo hasta que empezaron a morder el polvo ministros, magistrados, senadores, presidentes electos, candidatos a cargos de elección popular de primer nivel, etc.

Ajenos a la tragedia que vive el pueblo de Colima,  ni sudan ni se acongojan el viajero frecuenta José Ignacio Peralta que las pocas horas a la semana que pasa entre sus paisanos lo hace protegido de un fuerte y ostentoso equipo de seguridad, parte del cual lo acompaña incluso en los cotidianos vuelos que realiza para evadirse de la realidad colimense; y su Secretario General del Gobierno, Arnoldo Ochoa González, quien en los 20 meses que lleva ya el cargo no ha dado  pie con bola. Nada personal en contra, mucho menos a favor, de quien los columnistasnachoperalta@mail.com vendieron como la personificación de la experiencia en el complicado arte de gobernar,  el hombre del gran oficio político, el que se las sabía de todas, todas, el político-político del gabinetazo peraltista, pero de que no ha podido con el tercio ni podrá no hay duda.

Ni José Ignacio ni Arnoldo fueron capaces siquiera de articular un plan de largo de largo alcance para sacar al buey de la barranca, regresarles a los colimenses la esperanza de que hay un salida a la crisis de inseguridad, insuficiencia económica y falta de oportunidades que sufren en todos los órdenes, de que las promesas de campaña “Tu seguridad es mi responsabilidad “ , y la machacada hasta el cansancio en campaña del  “Vas a vivir seguro y feliz” pudieran algún día llegar a cumplirse. Sin embargo, el primero deberá resistir hasta mediados de febrero de 2018 para ahorrarles a los colimenses otra elección extraordinaria de gobernador. El segundo deberá irse ya, más rápido que inmediatamente, con su desentonada música a otra parte.

En su columna “Razones” publicada el miércoles anterior, el periodista Jorge Fernández Menéndez aconseja “hacer un diagnóstico preciso y actuar con celeridad, más allá de que se cargue o no la responsabilidad al gobierno de Ignacio Peralta. Pero hay funcionarios que al tratar de explicar lo que sucede pareciera que están en otro planeta. El Secretario de Gobierno de Colima, Arnoldo Ochoa, desconcertante en un político con enorme experiencia, acaba de declarar que la causa de la violencia en su estado es la pérdida de valores y la crisis interna de las familias. Sí, es verdad, pero ese es un tema que no va a resolver el gobierno de Colima ni tampoco aporta soluciones a la gente. Es como cuando le preguntan a una aspirante a Miss Universo que desea y dice que la paz mundial”. Más claro ni el agua de CIAPACOV.

EL ACABO

Otras dos perlas declarativas de Don Arnoldo en esta semana por concluir fueron.

1.-  La violencia desatada por el crimen organizada en Colima no es privativa del estado sino parte de un fenómeno nacional, no sólo la sufren los colimenses sino todos los mejcanos. O sea, como es mal de muchos deben consolarse los penitentes paisanos.

2.- “Si Colima ocupa los primeros lugares, no es porque sea el estado más violento, sino por ser el estado menos poblado del país, ya que la tasa se basa por cada 100 mil habitantes, por lo que un solo hecho basta para que se dispare la incidencia”. La solución, a reproducirse como conejos.

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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