ESTACIÓN SUFRAGIO

Acusar a panistas de poner las mantas, enturbia el proceso electoral antes de que empiece y le pega también al gobierno del PRI.

Al politólogo italiano Giovanni Sartori, muerto recientemente a los 92 años, se le atribuye una explicación sobre la violencia en México que, en la visión del autor de Homo Videns, la sociedad teledirigida, corresponde a la de una guerra civil pero desideologizada.

Si tuviera ideología, como la de los caudillos que se levantaron en armas en contra de Porfirio Díaz y de los regímenes que le sucedieron (el del propio Francisco Madero, del golpista Victoria Huerta o del reivindicador Venustiano Carranza, por no enlistar a todos los gobiernos hasta la institucionalización del movimiento revolucionario), diríamos que esta lucha tiene como propósito un nuevo reparto agrario, el derrocamiento de los mandatarios peleles de Estados Unidos o incluso la defensa de la Iglesia Católica.

Sin embargo, los grupos criminales que se enfrentan al Estado en nuestros días pelean por su propia sobrevivencia y por el control de mercados para el narcomenudeo y de las rutas para el trasiego de las drogas; escenarios que se complican por sus intereses en otras vertientes de la delincuencia organizada, como la trata, la piratería, el cobro de piso, el robo de bienes o el despojo de propiedades.

Que no tengan ideología no significa que esos grupos sean apolíticos o no tomen partido. Los hemos visto en todo el país operar en procesos electorales para imponer a candidatos afines a tal o cual cartel, y desplegar verdaderas ofensivas para capturar a las instituciones de gobierno, comenzando por las fuerzas policiales y culminando con las autoridades supuestamente electas por la población.

A qué intereses criminales o políticos (voy a eludir el chiste fácil de que lo político es una expresión de los criminal) obedecen, pues, quienes pusieron las mantas exigiendo la renuncia del gobernador Peralta, a partir del juego de palabras que (maldita la hora –dirán los colaboradores de Nacho– que eligieron ese slogan) el mandatario usó como promesa de campaña: “Vas a vivir feliz, seguro”.

En letras rojas y negras se leía en las mantas que fueron colocadas en la glorieta del DIF, la del Rey Colimán y al menos otras dos entradas a la ciudad: “Nacho, no vivimos ni felices ni seguros. Vete. Art. 39 Constitucional, el pueblo te lo demanda”.

PERROS MUERTOS Y NERCOMENSAJES:

Ya es una leyenda urbana que cuando el PRI nacional destapó a Griselda Álvarez como su candidata a la gubernatura de Colima, los detractores de la entonces senadora y primera mujer en ser postulada por el partido oficial para un cargo de ese nivel, le colocaron un mandil gigante al Rey Colimán.

¿Siempre me he preguntado por qué estos manifestantes no intervinieron también el Mono, la estatua de Miguel Álvarez, el primer gobernador de Colima y bisabuelo de la que iba a ser primera mujer en gobernar un estado de la república?

Y en tiempos recientes se recuerda cuando aparecieron unos perros muertos afuera de la Procuraduría de Justicia, en supuesta alusión a los canes que presuntamente habían operado en el quirófano del Hospital Regional.

Se corrió la voz que los autor intelectual del perricidio (como diría el tremendo juez de la tremenda corte) fue Jorge Luis Preciado, quien en tribuna había acusado al secretario de Salud de usar las instalaciones del HRU para operar a sus mascotas. No obstante, otras versiones hablan de un falso atentado diseñado para incriminar al entonces diputado local.

Preciado libró una orden de aprehensión gracias al fuero federal que ligó tras concluir su gestión como legislador estatal. No obstante, al salir de San Lázaro tres años después y antes de reincorporarse al Congreso local, Jorge Luis fue detenido por el procurador Antonio Sam López. Y al tener un proceso judicial iniciado en su contra, el hoy senador resultó inelegible para una nueva legislatura local.

La historia de los narcomensajes escritos en mantas o pintas dejadas en espacios públicos, es abundante en ejemplos. Pero hasta antes de la popularización de los celulares y las redes sociales, el contenido casi nunca llegaba a oídos del público o se perdía en mutilaciones intencionales o en exageraciones increíbles.

Las nuevas tecnologías no sólo permiten registrar imágenes de estos mensajes antes de que las autoridades los retiren sino que, como vimos en este último ejemplo, con un simple truco se pueden fabricar fotografías de mantas que ciertamente no aparecieron afuera de Casa de Gobierno, en la fachada de Palacio o en la verja de Diario de Colima.

CONTRA LA SEGURIDAD Y LA DEMOCRACIA:

Entrevistado al respecto, el gobernador Ignacio Peralta reconoció que hasta ese momento se desconocía su procedencia y el objetivo que persiguen. Si bien, expresó: “Es una manta anónima, no tiene conexión con ningún hecho, [pero] exijo que se lleven a cabo las investigaciones”.

El dirigente del PRI Estatal, Rogelio Rueda Sánchez, enfatizó que: “Una fuente que no se identifica, pudiera tener fines inconfesables. Precisamente contrarios a la seguridad y a la democracia”. Y reiteró: “es importante señalar que esas mantas, no tienen nada qué ver con el diálogo y el debate que se da entre las diversas fuerzas políticas en Colima”, tan indispensable en cualquier democracia. Sin embargo, al ser esos mensajes anónimos “carecen de legitimidad sus demandas e intenciones”.

Las mantas aparecieron un día después de la captura de Iván Margarito Esquivel García, alias El Terry o El Terrible, presunto líder operador del Cártel de Jalisco Nueva Generación, y encargado del control en el estado de Colima y la región de Tierra Caliente, en Michoacán.

Y una horas antes de la detención en el puerto de Manzanillo de un sujeto de 36 años, identificado como líder de una célula del cartel de Sinaloa, quien operaba en los municipios costeros de Colima. Por ello, gratuitamente se le quiso atribuir a esos operativos el origen de las mantas.

La hipótesis cae cuando se aprecia que la impresión digital de los mensajes no fue improvisada, y que su instalación coincide con el inicio del periodo vacacional de Semana Santa.

TODOS COLUDOS O TODOS RABONES:

Por lo demás, los diputados del PAN coincidieron en que existe un trasfondo político: “el hartazgo generalizado de la sociedad sobre el panorama que enfrenta la entidad en materia política, social económica y de seguridad, aspectos que, a decir de los legisladores, fueron compromisos de campaña del entonces candidato priista”, citó el corresponsal de un medio capitalino.

Para evitar que los panistas capitalizaran políticamente el mensaje y buscando distraer la atención pública del contexto criminal en el que pudo redactarse, plumas anónimas pero ostensiblemente oficiosas acusaron en las redes sociales a operadores del PAN de ser los responsables de colgar las mantas.

Aunque nadie sabe ni a qué horas las pusieron, estos troles no dudaron en adjuicarle al senador Jorge Luis Preciado la orden de colocar las cuatro mantas y falsificar las imágenes de los mensajes afuera de Palacio y Casa de Gobierno.

Con toda intención, estos voceros oficiosos quisieron establecer un supuesto nexo entre la delincuencia organizada y la oposición política. Afirmación irresponsable por dos razones: la primera, porque enturbia el proceso electoral antes de que empiece y, la segunda, porque le pega también al gobierno del PRI.

Si la explicación oficial de la violencia es que en Colima se libra una disputa por la plaza, si de acuerdo a esos troles hay un cartel que juega en la oposición, necesariamente entonces otro tiene que estar jugando con el partido (o el grupo) en el poder.

Mi correo: carvajalberber@gmail.com. Esta columna también se puede leer en www.aacb2.com.

Adalberto Carvajal Berber

Analista Político

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