TAREA POLÍTICA

Los mismos argumentos que los promotores periodísticos de José Ignacio Peralta emplearon para venderle a los colimenses la inevitabilidad de su candidatura a gobernador del estado por el Partido Revolucionario Institucional, ahora, corregidos y aumentados, quizá con toda la mala leche de la entidad, ya empezaron por ahí a usarlos para posicionar en el ánimo de los electores, o para echarle encima a otros tiradores tricolores, al virtual cabeza de la fórmula de dos candidatos priistas a senadores de la República: El ex diputado local de mayoría relativa, ex miembro del cabildo capitalino y director del Instituto Mexicano de la Juventud, José Manuel Romero Coello, a quien le atribuyen ser  bien visto en la Residencia Oficial de Los Pinos por el grupo en el poder del Presidente Enrique Peña Nieto y muy visto en la sede del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Para que el alegato supuestamente a su favor amarre,  escriben que Romero Coello en Colima está considerado como uno de los aliados políticos más cercanos al gobernador José Ignacio Peralta, que nadie en el PRI está tan fuerte como él, que comparte  el mismo ADN político que el Secretario de Educación Óscar Javier Hernández Rosas y trae en la bolsa el apoyo y la simpatía de la parte más alta de la pirámide del poder de la Iglesia Católica, fortalezas todas que, según el mismo periodista porteño que en su oportunidad olfateó en José Ignacio “aroma a Pinos”,  le tienen allanado el camino al Senado pero que también convertirse en debilidades ya como candidato porque los negativos de Peña y Peralta y su PRI también cuentan.

No hay necesidad de quemarse mucho el seso para asegurar que si mañana fuera el destape de los candidatos a senadores priistas, José Manuel Romero Coello  iría encabezando la dupla llevando en la segunda posición como compañera de fórmula, por razones de equidad de género, a  la actual Secretaria General del PRI Colima y muy probable futura presidenta del mismo, Lizet Rodríguez Soriano. Ellos serán los palomeados porque son los únicos priistas presentables ante el electorado colimense que en 2018 no buscará a quienes lo han perjudicado sino a quienes le cobrará las afrentas gubernamentales de que ha sido y seguirá siendo víctima.

El inexplicablemente todavía Secretario General de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, por supuesto que también quisiera vivir seis años instalado en el paraíso en la tierra que es el Senado de la República, pero la edad se le vino encima y, como el caballo de la sabana, ya no está para tales trotes. La anchísima brecha generacional que lo separa del gobernador Peralta que ya lo quiere relevar de su gabinete, es una raya más al tigre. Otro que aspira y suspira por regresar a donde disfrutó seis años de plena felicidad al lado de su protector y amigo Manlio Flavio Beltrones Rivera, de quien por cierto no siguió su ejemplo renunciando a la presidencia del CDE del PRI, es el ex Secretario General de Gobierno en el sexenio anguianista, Rogelio Humberto Rueda Sánchez.

No hay duda de que, llegado el momento, la hora de la verdad, José Manuel Romero Coello tendrá todo el respaldo de José Ignacio Peralta y el visto bueno del grupo político peñanietista para ser nombrado candidato del PRI al senado de la Republica en la primera de las dos posiciones en juego. La decisión nada tendrá que ver con el supuesto ADN político de JMRC compartido con el Secretario de Educación Óscar Javier Hernández Rosas ni con “traer en la bolsa el apoyo y la simpatía de la parte más alta de la pirámide del poder de la Iglesia Católica”, sino todo lo contrario.

El reto para Romero Coello no es lograr la candidatura que se apunta en el párrafo anterior, sino revertir los negativos asociados a su aliado político José Ignacio Peralta y a su patrón  Enrique Peña; también, a las siglas y colores de los partidos que lo abanderen. Para ganar la partida y no llegar de consolación perdiéndola pero quedando en segundo lugar en la contabilidad general de votos, José Manuel necesita convencer a los colimenses de que él se cuece aparte, de que reúne los méritos necesarios para merecer su confianza y su voto, de que tiene ideas claras y propuestas concretas y viables, que para nadar no necesita de los bules  apuntados en el segundo párrafo de este artículo que le quieren colgar. Nada más pero tampoco nada menos.

EL ACABO

  • De que la prensa peraltista es brava hasta los de casa muerde como le sucedió el jueves anterior al diputado plurinominal verde ecologista Virgilio Mendosa Amezcua, la “nueva perla” del gabinete nachista a quien pretenden desviar de la Secretaría General de Gobierno con los señuelos de las de Fomento Económico y Desarrollo Social.
  • ¡Qué le costaba a José Ignacio ponerse blandito y cooperando con la dirigencia del Sindicato de Trabajadores del Gobierno del Estado encabezada por Martín Flores Castañeda!.
José Luís Santana Ochoa

Analista político

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