Sergio Jiménez Bojado

SERGIO JIMÉNEZ BOJADO

COMO ya nos hemos dado cuenta, los medios de comunicación no se cansan de mencionar la crisis en Venezuela: el desabasto en alimentos, las protestas y la supuesta represión que sufren quienes expresan su descontento con el gobierno actual en aquel país. Y, por supuesto, esta coyuntura es aprovechada por el gobierno, para tender una nueva cortina de humo, para distraer la atención pública hacia otras latitudes, mientras al país lo mantienen dando tumbos con sus erráticas decisiones.

A lo anterior se debe agregar el patético servilismo que a favor de Trump ha jugado el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, dizque exigiendo democracia al Mandatario venezolano, siguiendo al pie de la letra las órdenes de sus amos, los organismos financieros internacionales.

Al gobierno mexicano se le olvida la máxima juarista: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. También se le olvidó la añeja práctica de la diplomacia mexicana contenida en la Doctrina Estrada, que sustenta como principios, entre otros, la libre autodeterminación de los pueblos, así como la no intervención.

No obstante, Enrique Peña Nieto y su Secretario de Relaciones Exteriores parece que disfrutan el rol que desempeñan en este contexto: ser candil de la calle y oscuridad de su casa, ignorando las opiniones y voces críticas de académicos e intelectuales que les llaman a la rectificación y a la mesura; sin embargo, todo ha sido en vano, no ven ni escuchan, ya que su objetivo es el seguir sirviendo de tapete, sobre todo a los intereses extranjeros. ¡Vaya papelón está jugando nuestro gobierno!

¿Acaso Peña Nieto no se ha dado cuenta que su mínima popularidad está cayendo mucho más, al meter las narices en los asuntos internos de otro país, cuando el nuestro continúa en el despeñadero? Debería preocuparse por resolver los problemas que ha generado, junto con los partidos secuaces que lo han apoyado en todo.

Al pueblo no se nos olvida el desastre al que nos ha llevado su administración y sus famosas reformas estructurales: más impuestos, docentes con menos derechos laborales, combustibles mucho más caros que países que no son petroleros, inseguridad al tope en la mayoría de los estados de la República, primeros lugares en asesinatos de periodistas, el caso sin resolver de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, los casos Tlataya, Nochixtlán, Tanhuato, y así continúa la larga lista de agravios en contra de la ciudadanía.

En estos casi 5 años de la administración del priista de Atlacomulco, no hemos tenido tregua en padecer sus malas decisiones y su falta de proyecto de Nación. México es uno de los países donde se carece de una genuina democracia, y su gobierno se empeña en que las cosas sigan igual o peor, actitud que convierte a nuestro Mandatario en uno de los más cínicos de la historia, como ya lo mencionó en redes sociales el padre Alejandro Solalinde: “Qué cinismo del gobierno de Peña Nieto, protestar por comicios de otro país, al día siguiente de robarse elecciones mexiquenses”.

En esta decadencia del PRI, sus ideólogos optaron por aprovechar la crisis en Venezuela para mal informar al pueblo de México, e incluso para infundir miedo y repetir la mentira: “Si gana López Obrador estaremos como en Venezuela”. Nada más falso que eso.

Después de un largo periodo de retrocesos, tendremos un gobierno en verdad preocupado por los asuntos más importantes que agobian a las y los mexicanos. Con Andrés Manuel López Obrador a la cabeza del Poder Ejecutivo, no seremos como Venezuela, ni mucho menos estaremos peor de como estamos ahorita, sino todo lo contrario: nos espera un periodo de transformación que mejorará la calidad de vida de todas y todos. Aunque las cosas parezcan imposibles, debemos continuar este proceso de cambio, y como el propio López Obrador nos dice en un título de uno de sus libros: No debemos decir adiós a la esperanza.

Sergio Jimenez Bojado

Luchador social y Presidente del Comité Ejecutivo Estatal Morena.

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