Alex Berber
Comm Politics por Alex Berber.
 
 
            Aplaudo, celebro tremendamente que el binomio colimense que se envió como apoyo a los rescates en los derrumbes de la Ciudad de México haya salvado vidas, sin embargo, hay temas pendientes y aprendizajes serios que debemos tomar en cuenta después del 19/9 versión dos, especialmente en una zona altamente sísmica, como es la entidad colimense.
            Si como colimenses no lo hemos digerido después de los sismos de 1995 y 2003, la exposición mediática de sismos como los de hace unos días, el primero el 07 y el segundo el 19 de septiembre, deben hacernos entender que hay una gran distancia entre una buena cultura de la protección civil y lo que vivimos a diario en Colima.
            Hay varios pendientes de la ciudadanía y el gobierno; la planeación familiar ante una eventualidad sísmica es algo que podemos resolver en nuestro círculo cercano, pero hay una serie de medidas que solamente las autoridades, específicamente aquellas encargadas a la Protección Civil, están obligadas a realizar, con prisa y eficiencia, porque no sabemos si en menos de un mes pueda volver a ocurrir un terremoto igual o más devastador que los dos que han azotado nuestros país en el mes patrio.
            Uno de los pendientes más urgentes es actualizar el Atlas de Riesgo de la entidad, pues Colima se distingue por ser una zona susceptible a infinidad de desastres naturales, y ejemplos en la historia hay muchos. Es necesario que la Unidad Estatal de Protección Civil y el gobierno estatal hagan una revisión y valoración puntual de todas las escuelas, guarderías y universidades, públicas y privadas, para evitar una catástrofe como la del Colegio Enrique Rébsamen, que se volvió el símbolo trágico del más reciente siniestro. También es imperativo que se revisen edificios públicos vinculados a los principales servicios, como hospitales, centros de salud, recintos administrativos, sedes de gobierno municipales y estatales, así como espacios comerciales y de entretenimiento, también públicos y privados.
            Una revisión estatal de las condiciones de las edificaciones que habrían sufrido daños en los sismos de 1995 y 2003 pudiera ser la pauta. México es el país más corrupto del mundo, posiblemente, y Colima no tiene por qué ser la excepción. Un Atlas de Riesgo bien fundamentado también ayudaría a prevenir inadecuadas construcciones, dependiendo del tipo de suelo, que no es igual en la capital que en el Puerto.
Pese a que los terremotos no son previsibles, sí hay tragedias que se pueden prevenir. En Colima hay casas y edificaciones que sufrieron graves daños en el terremoto de 2003, y que, por ignorancia o corrupción, no se demolieron. Quién sabe si usted viva en alguna de ellas, o sus hijos estudian en una trampa mortal. Vivimos en un estado en el que, por cierto, no hay alerta sísmica. Otro pendiente.
            
Pase de salida…
 
LUPILLO EVIDENCIA PORQUE AUDELINO ES LLAMADO “FRAUDELINO”
Cinco millones de pesos, sí, leyó bien, ¡cinco millones! fueron el requerimiento que el líder del sindicato tecomense le exigió al alcalde, Lupillo García Negrete, antes de que éste asumiera el cargo como edil. Ésta era la condición para “no darle guerra como lo hizo con Elías Martínez Delgadillo, a quien Audelino tachó de pendejo”, dijo literalmente el munícipe. “Es un vividor, es una rata que nunca en su vida ha trabajado, y no le daré ningún cinco partido por la mitad que no esté conforme a la ley”, expresó en rueda de prensa Lupillo García Negrete, después del zafarrancho que, después del Grito de Independencia, generaron algunos de los sindicalizados de Audelino. Ahí no termina la cosa: Audelino está en un callejón sin salida; varios de sus agremiados ya no aportan las cuotas sindicales, y eso tiene muy nervioso al líder sindical, al que el edil, en esa misma rueda de prensa, calificó como “sicario sindical extorsionador”. Lo peor es que, ha trascendido, Audelino ya no tiene el apoyo del Gobernador, Ignacio Peralta, quien se dio cuenta muy a tiempo que le salía muy caro (al menos, políticamente hablando) apoyar a alguien que no tiene una positiva imagen pública. Por tanto, la última estrategia de Audelino es atentar contra la estabilidad social de Tecomán, lanzando un video donde trata de agitar a la policía municipal en contra del edil.

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