José Luis Santana Ochoa

TAREA POLÍTICA por José Luis Santana Ochoa*

La corrupción imperante en el nefasto gobierno del impune Mario Anguiano Moreno y su gavilla no murió el 31 de octubre de 2015; al contrario, goza de cabal salud, recobró renovados bríos con la llegad a la administración estatal del disociado bilingüe egresado del ITAM y de Essex University, miembro conspicuo de la clase ilustrada de Colima y amigo personal del honestísimo  Enrique Peña Nieto.

El coro de lamentos y lamentadas de los  proveedores del Gobierno del Estado víctimas de la pandilla de rufianes  liderada por el Secretario de Administración y Finanzas del Gobierno del Estado, Carlos Noriega García, que inmisericordemente y sin recato alguno los esquilma “bajándoles” a placer moches, entres o retornos sobre los montos de los contratos para la compra de insumos y servicios, y la asignación de obra pública, e indebidas comisiones por pronto pago a través de la amañada intervención de NAFINSA, es claro indicador de la que opacidad y las sinvergüenzasdas campean  en el Complejo Administrativo.

Nada ha cambiado en la cueva de Alí  Babá  que siempre han sido las arcas pública estatales  donde persisten las mismas prácticas de corrupción que los porristas del disociado José Ignacio Peralta sólo ven en los ojos del pasado silverista y marista pero no en los del presente peraltista sin futuro para los colimenses ajenos al grupúsculo en el poder estatal a quienes  les prometió felicidad y seguridad. Todo sigue igual como cuando, por ejemplo, partía y recompartía el queso quedándose con la mayor parte,  el huachicolero Rafael Gutiérrez Villalobos.

La asignación de contratos de proveedurías en general y de obra pública previo “arreglo” de tanto más cuanto,  es apenas el inicio del calvario financiero al que Carlos Noriega García y sus  facinerosos someten a los pequeños, medianos y grandes empresarios que caen en sus garras. La dilación sistemática de los pagos es la herramienta preferida de Noriega García y Compañía para doblegarlos. Estos alevosos funcionarios peraltistas intencionalmente dejan pasar los días, semanas y meses, incluso años, sin pagarles, sabedores de que los proveedores, desesperados, terminarán aceptando de lo que ven perdido lo que aparezca. Entre más tiempo añejan las cuentas por pagar mayor es el castigo, descuento, que les aplican, mismo que llega hasta el 50% del adeudo.

A los proveedores que insisten en el pronto pago, los recaudadores de García  Noriega les “sugieren” registrarse ante NAFINSA para que, vía el costoso factoraje financiero, les pague a nombre del Gobierno del Estado que gana por partida doble al “jinetear” cientos de millones de pesos que debieran ir directamente y sin escalas a saldar las cuentas por pagar,  y llevarse un buen moche de las ganancias ilegal e indebidamente obtenidas por NAFINSA a costas de las empresas que deben cubrirle un porcentaje por su intermediación.

El factoraje orquestado entre la administración anguianista y NAFINSA conlleva un alto endeudamiento de corto plazo no autorizado por el Congreso Local, mucho menos fiscalizado por órgano de control alguno. Ni la inútil Contraloría  General del Estado donde cobra Águeda Solano Pérez, ni la tapadera de trapacerías que es el Auditor Superior del Estado, Carlos Zamora González, se dan por enterados de los abusos de Carlos Noriega García y asociados. Zamorita   solamente documentó dos mil millones de pesos de los seis mil que se chingaron Mario Anguiano Moreno y su pandilla, para quedar en méndigos ciento setenta cuya recuperación todavía está por verse, ‘cuantimenos’ se dará por enterado de tales malas prácticas administrativas que dañan tanto a sus víctimas directas como a la economía estatal en su conjunto.

Otros que callan esos excesos peraltistas son el suizo Secretario de Fomento Económico del Gobierno de Estado, Carlos Domínguez Ahedo, y algunos dirigentes de cámaras empresariales prestos siempre a “abajo firmar”  y aplaudirle a rabiar sus gracias al gabinete para llorar de José Ignacio Peralta.

EL ACABO

  • Si el disociado gobernador “menos corrupto del país” sabe lo expuesto en párrafos anteriores y nada  ha hecho para remediar en serio y a fondo tan nefastas prácticas de su administración, malo; si, por el contrario, ignora todo, peor aún.
  • La extorsión económica que el gobierno peraltista ejerce en contra de sus proveedores es tanto o más dañina que la desatada por el crimen organizado en los casi dos años del post-anguianato.

*Columnista # G8 Independiente

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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