Econócrata por Luis Enrique Cruz García

Como ya lo había reflexionado en los diversos medios donde tengo la oportunidad de publicar mis reflexiones, el revés que sufrió la Ley de Movilidad de Colima los pasados 15 y 16 de octubre de 2018 a cargo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), era un punto a favor de la libertad y competencia económica, ya que se invalidaban diversos artículos de esta que buscaban seguir protegiendo el monopolio del transporte que acaparaban los taxistas.

Dicha ley, entre otros puntos, topaba el crecimiento de estas empresas a solo el 4% de la flotilla de taxis, se prohibía recibir pagos en efectivo, al limitar un permiso por persona física y hasta 10 a personas jurídicas colectivas, etc. En fin, toda una apología de proteccionismo económico a un sector cuyas prácticas históricas basadas en un clásico corporativismo le habían ganado algunas canonjías.

Pues bien, el día de ayer miércoles 14 de agosto, finalmente entró en operaciones en nuestra entidad una de las empresas más representativas del sector como lo es Uber. Se preguntará, amable lector, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Resulta que Uber había estado monitoreando el resultado de dicha resolución, ya que era lo que requería para entrar de lleno a un mercado como el nuestro, que a pesar de que, como una de las entidades de menor número de habitantes del país, la gente de la empresa de transporte por aplicación y había detectado desde hace más de un año la posibilidad de tener presencia en Colima.

Y no es que un servidor tenga acciones o esté patrocinado por Uber, no. La implicación va más allá. Es un triunfo, como lo comento en supralíneas, de la libre competencia, de la innovación. Créame, amable lector, que los únicos ganadores por la competencia somos nosotros los consumidores. Al haber más jugadores en el mercado, estos se obligan a ofrecer servicios de mayor calidad y a precios competitivos para que cuenten con el favor de su preferencia. La innovación, generalmente acompañada al factor tecnológico, permite crear valor, es decir, dar un agregado por el servicio o producto que se paga. Cuando el Estado interviene con alguno de sus poderes representativos distorsiona la libre competencia y favorece solo a ciertos grupos, ya sea por razones asistencialistas (votos) o intereses económicos particulares de los agentes políticos.

Por supuesto las resistencias continuarán. Ya hemos visto como el gremio de taxistas ha se ha encargado de realizar manifestaciones acompañadas de todo tipo de declaraciones desafortunadas y amenazantes, mismas que deben suponer una alerta para las autoridades de lo que podría venirse en términos de enfrentamientos con este sector.

Esperemos que el clima social, de por sí ya bastante denso, no vea en este triunfo del libre mercado y la innovación un nuevo enfrentamiento y, mucho menos, caracterizado por la violencia. Las autoridades deberán estar atentas a ello. Por parte de los taxistas, esperemos que entiendan esta nueva realidad y que busquen competir con innovación y generación de valor. De no entender esta dinámica y seguir buscando la protección paternalista del Estado se convertirían en lo que ha vaticinado Yuval Noah Harari, en irrelevantes.

Mis redes

Mi twitter @enricrux

Mi blog https://cognozblog.wordpress.com

Mi podcast https://n9.cl/thxo

 

 

Luis Enrique Cruz García

• Maestro en Alta Dirección y Licenciado en
Economía
• Actualmente estudiando Doctorado en Ciencias
Sociales
• Catedrático desde 2004 en universidades privadas
• Columnista del periódico Ecos de la Costa y Revista
Enfoques
• Asesor a empresas en temas de tecnología y
productividad
• Trabajó por 11 años en el Servicio de
Administración Tributaria como Jefe de
Departamento de Análisis
• Miembro de Students For Liberty (SFL) México

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