COLUMNA: A CHILE PELÓN

La dignidad se construye y se proyecta por medio de nuestras acciones en la vida cotidiana, impidiendo ser objeto de ultrajes, malos tratos y humillaciones por parte de terceros que pretendan, por todos los medios, de vernos en los brazos de sus obscuras intenciones.

El fundamento y la base principal de la dignidad, es el auto valorarse y respetarse así mismo. Por consiguiente, lleva implícito el merecer lo mejor de todo cuanto nos rodea, va de la mano con nuestro auto estima, en virtud de que nos conlleva a resistirnos a ser manipulados o explotados por quienes quieren tomar ventaja de nosotros en cualquier lugar donde nos desarrollemos.

Siendo así, la dignidad en el ser humano tiene su base en siete pilares que son fundamentales para permanecer en pleno equilibrio interior 1.- Eres dueño de ti mismo, 2.-Confiamos en lo que creemos. 3.- Nuestros pensamientos nos dan poder. 4.- Vivimos nuestra realidad. 5.- Decimos no a los sentimientos de culpabilidad.  6.- Nos respetamos a nosotros mismos, y por último.  7.- Perdemos el temor al cambio.

Lo anterior viene a colación, en virtud de que hace algunos días, un trabajador de la Procuraduría General de Justicia en el estado de Colima, cuya actividad es el de conducir la camioneta del SEMEFO (Servicio Médico Forense) mediante la cual transportan los cadáveres que fueron, en su mayoría, víctimas de algún hecho delictivo, decidió, de mutuo propio, dar un raite a unos amigos trasladándolos a diverso lugar mismo que quedaba por el rumbo o por el destino que dicho trabajador llevaba. Fue una videograbación que anduvo circulando en redes sociales la que puso al descubierto el hecho, y posterior a ello, fue señalado severamente por cierto sector de la sociedad, sobre todo, el que se encuentra inmerso en las redes sociales, lo que ocasiono, como suele pasar, la inmediata renuncia del trabajador de referencia, al percatarse de que su conducta, no fue del todo adecuada y que de alguna manera, dispuso indebidamente de un bien del estado cuya finalidad o uso es, indudablemente, diverso al que le había dado. Dicha actitud, de ser tal cual como se publicó en diversos medios de comunicación, resultaría por demás, un ejemplo de  dignidad y de espíritu loable el haber reconocido que lo que hizo no fue lo adecuado, puesto que ese reconocimiento dice mucho de los valores que lo acompañan, y que son propios de las buenas maneras, pero sobre todo, de una educación basada en principios éticos. Ello es así, siempre y cuando el origen de su renuncia no se encuentre ensombrecida por las garras del poder, que al verse descubierto por un video casero, y con el ánimo de saciar la critica que se  venía encima a la de por si deteriorada imagen de quienes se encuentran al mando de la institución encargada de procurar justicia, se vieron, posiblemente, en la imperiosa necesidad de solicitarle de manera inmediata la renuncia a dicho trabajador, que de ser así, implicaría , definitivamente, un exceso a la violación a sus derechos humanos, pero sobre todo, un acto de excesos de poder, un desconocimiento total de la idiosincrasia de nosotros los colimenses, idiosincrasia basada en los buenos oficios de una sociedad acostumbrada a tratarnos amigablemente, sin ningún tipo de malos haberes, ni obscuras intenciones,  más que el de prestar, desinteresadamente un servicio, que para los que vivimos en colima resulta ser lo más común y corriente en una sociedad como la nuestra.  Lo anterior no quiere decir que justifique el actuar de nuestro colimense, de nuestro servidor público, pues si bien es cierto, que se cometió una falta en el estricto sentido de sus obligaciones, también cierto es , que no se trata de una falta tal, que amerite la solicitud para que renuncie a su trabajo. Las amenazas, los malos tratos, el ejercer el poder para suprimir voluntades, pero sobre todo, para evitar que en determinado momento pueda hacer uso de sus derechos, de su voluntad ética,  de su dignidad, valor por cierto muy desgastado en estos tiempos, en donde permea el descaro, la prepotencia y los abusos del poder, siempre amparados en su posición de “INTOCABLES” hacen, en caso de ser de esa manera, la más devaluada y ruin de todas las acciones, de quienes sentados en una silla solo se limitan a dar órdenes represoras, que en esta época resultan de las actividades más viles, más devaluadas y  atentatorias a los sagrados derechos de los ciudadanos, máxime en tratándose, de alguien que sirvió sin descanso a una institución devaluada, sin rumbo, carente de las más indispensables herramientas para cumplir su cometido, con horarios infrahumanos, tratos humillantes y sueldos de hambre, provocando con ello su permanencia en el sub desarrollo familiar, ello evidencia que aún hace falta mucho por hacer, ello evidencia que el estado es capaz de sobre pasar sus facultades con el afán de cubrir sus intereses, su imagen.

Aún es tiempo de enmendar, de demostrar en los hechos que tenemos todavía un resquicio de sensibilidad, de tacto, pero sobre todo, tiempo de analizar, en su verdadero contexto lo ocurrido esa noche. Aún es tiempo de evitar una grave injusticia, un severo daño para quienes su necesidad de permanecer en su trabajo, de alimentar a su familia resulta prioritario,  recobrar la ya incipiente credibilidad, y lograr de esa manera que la sociedad valore a su institución de justicia, cambiando de actitud y asumiendo su responsabilidad, y desvanecer esa imagen que tiene a una sociedad cansada de ver que sus gobernantes son, para desgracia, muy eficientes  para sancionar a los suyos, pero muy ineficaces para combatir a quienes se han dedicado a lastimarla, a  robándole, a violentarla , a secuestrarla   y exterminar su paz, su tranquilidad. Una sociedad noble, de buenos sentimientos, trabajadora, responsable, pero sobre todo, amante y sedienta de un mejor colima para todos los colimenses y que aspira, entre otras cosas, a que ya no se utilice esa frase estremecedora en agravio de la clase trabajadora: “O RENUNCIAS O. . .”  ¡POR DIGNIDAD! . . . Que es lo único que nos queda. Aún es tiempo.

Edgard Saúl Díaz Aguirre

ABOGADO POSTULANTE

PRESIDENTE ESTATAL DE PRENSAMERICA/COLIMA

DIRECTOR DE LA REGIÓN DE LA ZONA OCCIDENTE DE MÉXICO DE LA AGENCIA DE PRENSA MUNDIAL.

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