TAREA POLÍTICA

“Se vende avión King Air B200 matrícula XC-CLQ”. Ya pusieron el letrero, pero la oferta en venta del aparato propiedad del Gobierno del Estado no significa necesariamente que ya “se acabaron los vuelos privados”, pues ahí está el de los señores Brun nomás queriendo ser rentado por José Ignacio Peralta, quien triunfante aparece en un vuelo reciente de Aeromar como si fuera una gran hazaña volar en línea comercial, levantado su pulgar derecho en sincronía con su acompañante como señal triunfal, foto que fue ampliamente difundida a través de Facebook para que los usuarios de esta red vean que su gobernador es tan austero como ellos, aunque las tarifas de Aeromar sean carísimas, nada que ver con las que cobran Volaris e Interjet desde el aeropuerto Benito Juárez de Guadalajara hacia donde muchos colimenses viajan por carretera para ahorrarse una buena lana, austeridad que debiera ser imitada por el gobernador, aunque con tantos elementos de seguridad de que se hace acompañar saldría más caro el caldo que las albóndigas.

Hace bien José Ignacio en cumplir la promesa de campaña del ex candidato del PAN a la gubernatura del estado, Jorge Luís Preciado Rodríguez, de vender el aeroplano del gobierno del estado para, según sus cálculos, dejar de gastar 60 mil dólares al mes en “combustible, insumos, mantenimiento y gastos laborales”, y allegarse de paso los dos millones y medio de dólares que espera obtener de la operación mercantil. Y es que “en este momento el Gobierno del Estado tiene desequilibrios importantes, financieramente hablando podemos decir que estamos en una quiebra técnica (a pesar de la cual en sus primeros cinco meses dizque ahorro trecientos millones de pesos) y necesitamos tomar decisiones que sean responsables. Lo primero que tenemos que hacer es recuperar este equilibrio financiero”, ha reconocido el gobernador que tardó cinco meses en tomar esa decisión y nueve si se considera que desde el 1 de noviembre de 2015 tiene mano y metate en la administración estatal.

“Celebramos que el ejecutivo estatal haya hecho caso a los planteamientos que en su momento hiciera Jorge Luis Preciado Rodríguez respecto de la venta de la aeronave, y es que hay que recordar que en campaña nuestro entonces abanderado a la primer magistratura hizo esta propuesta que en ese entonces fue calificada por algunos medios de comunicación como populista y desató una serie de comentarios negativos; sin embargo,  hoy el ejecutivo estatal retoma esa propuesta y decide deshacerse de este activo que ocasiona una carga financiera enorme a las arcas estatales. Sabemos que la difícil situación económica del Estado no está para lujos y es por ello que hacemos un respetuoso llamado al gobernador para que los recursos obtenidos por esta venta se destinen a reforzar la seguridad en el Estado”, declaró sobre el tema el líder de los diputados panistas en el Congreso del Estado, Luis Humberto Ladino Ochoa.

Ojalá que también la venta de Casa de Gobierno la tenga contemplada José Ignacio en su programa de austeridad. Se ahorraría un buen billete cada mes si se fuera a vivir a su anterior residencia, además de ingresar a las enclenques finanzas estatales varios millones de pesos por la venta del inmueble ubicado en la Calzada Galván. Tampoco en este caso debe importarle que vender Casa de Gobierno también haya sido compromiso de campaña del panista Jorge Luís, pues de lo que se trata es de superar la quiebra técnica financiera a la que llevaron los nefastos ex gobernadores priista Jesús Silverio Cavazos Ceballos y Mario Anguiano Moreno a la administración estatal, misma que ha tenido un grave impacto negativo en la economía de Colima. También el helicóptero en cuya compra alguien se llevó un millón de pesos, cantidad  que, aprovechando el viaje, debiera recuperar aunque tal mochada no aparezca en el famoso libro blanco, la chatarra que no alcanzó a comercializar el junior Anguiano Arreola, la Piedra Lisa y el Rey de Colimán.

Por supuesto que tanto la venta del avión como de la Casa de Gobierno, helicóptero, la chatarra, la Piedra Lisa, el Rey de Colimán  y lo demás que resulte deben llevarse a cabo con total transparencia, faltaba menos y sobraba más, como la aplicación de los recursos obtenidos de ellas en “el área de salud e infraestructura deportiva”, o seguridad, habría que agregar, y no para regalárselos a proveedores tramposos, “factureros”, de la administración anguianista que locos de contento se sumaron al proyecto peraltista y como no lograron para ellos las chambas de primer nivel que esperaban, ahora quieren que José Ignacio les pague lo que nunca jamás le proveyeron al gobierno del estado. Un par de consanguíneos vividores empresarios locales lideran la operación “de lo no devengado todo lo que aparezca”, total que el noble pueblo colimenses aguanta eso y más. Las loas de la prensa peraltista, incluidos los columnistasnachoperalta@gmail.com por tan patriótica y austera medida tomada por José Ignacio se vinieron en cascada más rápido que inmediatamente, pero sin reconocerle a su villano favorito, Jorge Luís Preciado Rodríguez, la autoría de la idea de vender el avión y Casa de Gobierno.

EL ACABO

  • Viajero frecuente. Como era de esperarse, ya salió el peine. Según el Secretario de Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar, el gobierno del estado celebrará contratos por 15 horas mensuales de vuelo con tres aerolíneas privadas que dan servicio de “taxi aéreo”. Luego entonces, ¿cuántas horas al mes le tiene presupuestado a José Ignacio Peralta en líneas comerciales? Si son otras tantas se la pasará volando un promedio de hora y medio al día considerando 20 días laborables al mes.
  • El peje Moran. El dueño de la franquicia del partido político que se avergüenza de serlo, Movimiento Ciudadano, en la entidad, Leoncio Morán Sánchez, está igual que el mandamás del Movimiento de Regeneración Nacional, Andrés Manuel López Obrador: Utiliza todo el subsidio público destinado a su negocio partidista privado, más de doscientos mil pesos al mes, para promoverse hacia el 2018. Igual que el Peje que lo hace a nivel nacional, el Locochón de Locho va a todas con tal según él de mantener presencia y notoriedad en el mercado electoral local. Ambos paladines de la transparencia y la rendición de cuentas en los bueyes de sus compadres, se comportan con total opacidad en tema del origen y destino del dinero del pueblo que manejan a placer. ¿O no?

 

 

José Luís Santana Ochoa

Analista político

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