Abelardo Ahumada

Vislumbres

Lo nuevo que no es tanto.-

Hace quince días, el Secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer presentó el que según él es el “Nuevo Modelo Educativo” que se pretende implantar en nuestro país y, al hacerlo, dijo que de todas las reformas introducidas al sistema gubernamental por Enrique Peña Nieto y su gente, “la educativa es la más importante”, pues “tiene el potencial de darle un cambio de fondo al país en el mediano y al largo plazo”.

Al desarrollar el tema precisó que el primer objetivo de dicha reforma tiene que ver directamente con la escuela o, para ser más precisos, con los procesos que diariamente acontecen en el aula y con el concepto (o los conceptos) enseñanza-aprendizaje. Aunque, cabe aclarar, él no lo dijo así, sino que así lo interpretó este redactor. Pero veamos sus frases y emitan los lectores sus juicios: De conformidad con Nuño y sus palabras, lo primero por atender es la escuela, y en ella, o para ella: “se plantea un sistema educativo horizontal, con autonomía, con participación de alumnos, maestros y padres de familia. Parte de un enfoque humanista y toma en cuenta los avances en los estudios del aprendizaje”.

Pero la pregunta es ¿en dónde, de toda esa larga frase está lo nuevo? ¿En qué porción de tan interesante párrafo hay algo que no se haya dicho, reclamado y demandado antes por el mismo (y criticado) magisterio?
Yo, la verdad, incluso como profesor jubilado (o tal vez por eso), no veo ninguna novedad, y menos en la fraseología de los spots radiofónicos que por miles se han hecho repetir a todas las estaciones del país, cuya cantaleta final habla de desterrar de la escuela el muy superado proceso didáctico de la memorización, para cambiarlo, según ellos, por la novedosísima idea de “aprender a aprender”. Que se resumiría en que en vez de memorizar los alumnos razonen.

Hace como 25 años, cuando Ernesto Zedillo Ponce de León fue convertido, provisionalmente, en la máxima figura administrativa de la SEP, ya se hablaba de la horizontalidad que ahora se cacarea, consistente ésta en que aun dentro de la escuela los padres de familia tendrían manera y espacio para opinar sobre la educación de sus críos, formando parte de los Comités de Participación Social en la Educación que habrían de substituir a las tímidas Sociedades de Padres de Familia, que para lo único que realmente servían era para acordar las cuotas que se les requerían cada principio escolar, para organizar la festividad del Día del Maestro y para ir cada mes a las juntas que los profesores de grupo los convocaban con miras a darles las calificaciones de sus hijos, y a plantearles las quejas que aquéllos tenían con los chiquillos rebeldes, poco atentos o de plano incapaces.

También se constituyeron Comités de Participación Social en la Educación a nivel municipal y estatal, y se les elegía o nombraba muy pomposamente a principios de cada ciclo escolar, pero nunca (o casi nunca) pasaban de allí porque aun cuando se les daban muy gloriosas u honrosas comisiones a los padres de familia y a los maestros más destacados de cada municipio / o estado, nunca se les daba un peso para que pudieran finalmente operar, y todo acababa en un enganche de buena voluntad.

Desde hace años, asimismo, los profesores más críticos hablaban y proponían que se les dejará ser, que se les dejara actuar conforme a las condiciones socioeconómicas de sus planteles; es decir, con alguna autonomía, pero jamás se consintió en todo ello, porque, curiosamente, la SEP es la Secretaría de estado que más centraliza sus funciones, y lo único que tolera en cuanto autonomía es la de las universidades. Fuera de ahí, nada más, porque ésta es la más vertical y controladora de todas cuantas secretarías existen. O ¿a poco ya va a cambiar?

Sin ir más lejos baste decir que en nuestra entidad, por ejemplo, después del Secretario de Educación (y no me estoy refiriendo al titular en turno, sino al puesto tal cual) hay un Director para cada nivel educativo, luego los directores de las “mini-seps”, como les dice la raza a todas las filiales de la secretaría en los municipios, luego los jefes de sectores, más abajo los supervisores escolares, después los directores de cada turno en el plantel, supuestamente obedecidos por los maestros de grupo y, por último, “nuestra materia de trabajo”, es decir, los alumnos, a quienes por lo regular casi nunca llegan las novedades pedagógicas aterrizadas, y se tienen que enfrentar cotidianamente con lo que cada profesor, bueno, malo o regular, puede por sí solo idear o hacer. No más, pero tampoco menos, aunque se me pasaba decir que formando parte de toda esta telaraña burocrático-administrativa, más que docente, está, ¡el Sindicato de Trabajadores de la Educación!, con sus diferentes secciones y delegaciones, muchas veces interfiriendo, o de plano mandando a la tiznada la calidad educativa que tanto se pregona, y que hoy quiere volver a ponerse de moda mediante un supuesto y muy “Nuevo Sistema Educativo”, que de novedoso no tiene realmente nada, porque como dijera el sabio autor del libro del Eclesiastés: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Pasaje bíblico, sin embargo, que por lo visto tampoco conoce Nuño Mayer, quien compra como conceptos nuevos, algunos que ya son vieja mercadería.

Súper-cínico.-

¡Qué bárbaro! ¡Ese sí que no tiene ni un gramo de vergüenza! Pues ahora resulta que Humberto Moreira Valdés, ex presidente nacional del PRI, ex reo en España y ex gobernador de Coahuila, al que dejó endeudado por más de 35 mil millones de pesos, y uno de los “diez hombres más corruptos” del mundo, según una edición de la revista Forbes, en 2013, quiere volver a la política y se ha apuntado ya como candidato a diputado federal para contender con un supuestamente llamado “Partido Joven” (como sí él se pudiera “cocer al primer hervor”), por el distrito de Saltillo.
Cuando Ciro Gómez Leyva le preguntó por qué se metió a estas nuevas andanzas electorales, el muy descarado ex amigazo de Elba Esther Gordillo, respondió: “Yo busqué participar en el PRI, pero el presidente Enrique Ochoa, de manera unilateral dijo que no”. Y, previamente, cuando los dirigentes estatales del “Partido Joven”, al parecer lo habrían buscado para proponerle una candidatura, les habría dicho también: “Primero déjenme hablar como mi gente del PRI, pero si ellos me cierran las puertas, entonces sí participaré con ustedes”.
Entre las viejas novedades que Moreira mencionó, puso una queja: Que Enrique Ochoa lo rechazó a pesar de seguir siendo él (Moreira) “consejero municipal, estatal y nacional priísta”. Y uno, ingenuo, que creía que ya lo habían expulsado del tricolor.
No obstante mi ingenuidad y lo dicho, algo tendríamos que reconocerle al actual presidente nacional del PRI: que tuvo el valor de no darle a su antecesor la posibilidad de volver a conseguir un puesto con fuero.

Poner el ejemplo.-

Enrique Peña Nieto se aventó (aunque lo más seguro es que él no la haya escrito ni pensado) una hermosa frase durante la inauguración, el lunes 27, del Tianguis Turístico de Acapulco: “México es un mundo en sí mismo”. Refiriéndose a todo el abanico de playas, montañas, lagunas, ciudades y más lugares de interés que puede ofrecer al resto de los habitantes del orbe que tienen suficiente dinero para viajar. Y dijo adicionalmente que, gracias a toda esa colorida gama de ofertas, México está a punto de dejar de ser el noveno país más visitado por los turistas internacionales, y convertirse en el octavo. Ensalzando de paso la actividad que para impulsar la también llamada “industria sin chimeneas” ha desplegado Miguel de la Madrid Cordero, actual Secretario de Turismo.

Por otra parte, dando evidentes muestras de que “el turismo es una oportunidad clara para el crecimiento económico” de los estados que lo reciben, JIPS, ese gran viajero internacional que es nuestro gobernador, primero se fue el domingo 26 a Toluca para brindar su apoyo político-electoral al candidato priísta Alfredo del Mazo, en su arranque de campaña para gobernador del Estado de México, y el lunes se fue directo a Acapulco, para, según eso, “supervisar el stand de Colima en el tianguis turístico”. Como si su titular estatal, César Castañeda, no fuera capaz de hacer buenas cosas per sé. No en balde JIPS tiene ganada la fama de ser uno de los gobernadores que más millas recorridas acumulan a su favor, pero a costa del erario colimote, por supuesto.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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