VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

El pasado Martes 27, organizado por el Ayuntamiento capitalino, se llevó a cabo el foro “Colima al Futuro”, en el que entre otros interesantes temas se habló de la participación que Colima tiene con algunas ciudades de la Unión Europea, dentro del “Programa Internacional de Cooperación Urbana”. Se comentó también de las dos propuestas que para el embellecimiento de la ciudad se presentaron al final del “Taller Internacional de Arquitectura y Urbanismo: Colima Bonita” que se realizó aquí mismo el año pasado; y se presentó la “Visión de Colima al Futuro”: Conjunto de ideas y acciones que han ido madurando Héctor Insúa y sus más cercanos colaboradores.

Así como de una estrategia que consiste en identificar la capacidad que como un organismo integrado por seres vivos, la ciudad tiene (o debería tener) para recuperarse de los embates que la naturaleza o algunos de los individuos ejercen en su contra, tales como incendios, terremotos, ciclones o temporadas sangrientas, como la que actualmente padecemos. Capacidad a la que se le asigna el nombre de “resiliencia”. Y que se está estudiando igualmente aquí, y en sólo otras tres ciudades más de nuestro país, gracias a un convenio de aportación de recursos de la Fundación Rockefeller.
Frente a un público multidisciplinario que abarrotó el Auditorio del Archivo y Hemeroteca de la Universidad de Colima, el equipo de Insúa volvió a demostrar que están trabajando con una expectativa de desarrollo, sustentabilidad y embellecimiento como no la había tenido ninguna otra administración municipal.

EL DISLATE DEL GOBER. –
Uno de los más notorios tópicos “de la comidilla” en la semana pasada, fue el de “la exhibición de cobertura nacional” que Joaquín López Dóriga le dio a nuestro titubeante gobernador, a raíz que de aquél supo, por un discurso del senador Jorge Luis Preciado, que JIPS había dicho tener una lista de empresarios que estaban lavando dinero en Colima; propiciando con esos ilícitos el clima de violencia que ha convertido a nuestra entidad en una de las regiones “más peligrosas del mundo”, según el decir de Jorge Luis Preciado.

No puede uno saber qué fue lo que estaba pasando en la cabeza del ciudadano Peralta cuando, tras reclamarle a un empresario ciertas críticas a su gobierno, trató de darle a entender que no todos los empresarios son gente de bien, sino que hay algunos de ellos metidos de algún modo en el crimen organizado, al estar participando en el lavado de dinero.

Con base en eso, JLPR subió a la tribuna para denunciar el hecho y hacer el señalamiento de que, si el gobernador sabía todo eso y no lo denunciaba a las PGR, él mismo era cómplice de tales delitos. Al escuchar semejante acusación, rápido López Dóriga le habló al gobernador. ¡Pobre Nacho! Se “entrambulicó” todito, no supo qué contestar, negó lo que pudo y, acabó tan mal la entrevista que, un ex correligionario suyo, ex diputado y ex oficial mayor del Congreso local, publicó un mensaje dirigido al periodista pidiéndole disculpas por el papelazo que había hecho en su entrevista JIPS.

¡Ah, pero de eso no se ha escrito una sola línea ni en el periódico oficial, ni en el familiar!

VENDEDOR DE “TECNOLOGÍA DEL FUTURO”. –

Un buen amigo local me hizo el favor de hacerme llegar un video conteniendo el discurso que Ricardo Anaya pronunció en el momento en que oficialmente se convirtió en el candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente”.

Me llamó la atención el hecho de que, siendo mi amigo un hombre inteligente y muy práctico, dotado con una enorme dosis de sentido común, haya anticipado su envío diciendo: “[Aunque] no soy ‘anayista’, menos panista […] esto merece ser visto y oído”. Y, pese a que el mencionado discurso dura 21 minutos con 41 segundos, me puse a ver y escuchar el video con gran atención, para concluir con que, tal y como se lo hice notar a mi amigo, es, con algunas ligeras variantes, el mismo discurso que Anaya pronunció en Colima, durante su visita como precandidato.
Un discurso indudablemente bien dicho, bien estructurado, que habla mucho de la tecnología, de las famosas “disrupciones” entre una época y otra, que parece haber sido exclusivamente diseñado para demostrar que Andrés Manuel López Obrador (a quien Anaya reconoce que “atinado en su diagnóstico”) se equivoca al proponer las soluciones a los problemas, como cuando habla de que, en caso de ganar, hará construir seis refinerías, que se concluirían en 2024, cuando ya los coches que circulen en su mayoría serán eléctricos y demás cosas por el estilo.

Dos veces, pues, escuché el discurso de Anaya, y mi observación concreta es que este podría ser un excelente vendedor de carros eléctricos, cámaras fotográficas y tecnología ‘del futuro. Pero que carece de sensibilidad sobre la gente o no tiene empleos, o no gana lo suficiente, ni tiene expectativas para el mañana, ignorando que gobernar es servir y no andar contando cuentos o novelitas de ciencia ficción.

Hay mucho más para decir en este mesurado análisis, pero dejémosle que por el momento se defienda como pueda de quienes lo acusan de andar tracaleando predios en Querétaro mediante empresas fantasma.

QUE LOS POLÍTICOS ESTUDIEN UN POCO DE HISTORIA. –

Ahora que estamos nuevamente inmersos en un proceso electoral, vale la pena detenernos un momento para reflexionar en el sentido de que, como lo han afirmado viejos pensadores “muchos de los equívocos que los líderes y los gobernantes cometen en su propio presente derivan, en buena medida, de la ignorancia que sobre el acontecer histórico tienen”; no sólo sobre el acontecer histórico mundial, que ya sería mucho pedirles, sino, lo que es peor, porque es básico, sobre el acontecer histórico de su propia región, de su propio pueblo.
Ese desconocimiento, en efecto, suele provocar que, ante la presencia de problemas muy específicos, los gobernantes en turno apliquen “soluciones novedosas” que ya habían sido aplicadas antes, pero que no resultaron acertadas o que, para decir lo menos, fueron insuficientes. Y suele implicar también ideas equívocas de la modernidad que atentan contra monumentos de la antigüedad, sólo porque a los gobernantes de equis período los parecieron feos, o les resultaban incomprensibles, dado su escaso cacumen.

Y voy a poner una tercia de ejemplos: en 1973, un gobernador del estado, que ciertamente tuvo algunas ideas visionarias, mandó demoler y arrasar los pocos muros que quedaban del antiguo Convento de San Francisco de Colima, y todo el curato de Villa de Álvarez, haciendo caso omiso de su valor histórico, sólo para ampliar las dos plazas adyacentes.

Casi una década después, otro ente gubernamental hizo derrumbar lo poco que quedaba también del edificio que albergó al antiguo Obispado, para construir en su sitio un moderno estacionamiento de cuatro pisos. Y ya entrado el nuevo siglo, so pretexto del terremoto del 21 de enero de 2003, otro gobernador (que hoy ha vuelto a las andadas como candidato a senador), hizo arrasar, entre otras edificaciones, la escuela Gregorio Torres Quintero, con todo y el precioso mural que don Jorge Chávez Carrillo había pintado años atrás en uno de los muros de la entrada. Todo ello por sus calzones, y sin pedir la opinión de personas expertas.

No quiero exigir demasiado a los paisanos que hoy andan (o no tardan en participar) como candidatos, pero sí que al menos estudiaran un poco de la geografía y la historia de los lugares en donde vayan a contender. Y para esto no creo que los cronistas municipales se nieguen a darles asesoría incluso gratuita. Aunque deberían cobrarles.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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