El colmo.

Hace mes y medio Carlos Noriega García, secretario de Planeación y Finanzas del Gobierno, anunció que luego de haber concluido una larga serie de foros ciudadanos, se habrían logrado conjuntar, finalmente, todas las opiniones especializadas (y no) que individualmente o a través de las organizaciones sociales, se habían vertido para que el gabinete nachista tuviera bien claro lo que debería hacer durante lo que le faltaba para concluir su sexenio. La noticia como tal fue tardía, porque varios estados muchísimo más grandes, poblados y complejos que el nuestro publicaron sus respectivo Planes Estatales de Desarrollo entre febrero y abril de este mismo año.

El colmo, sin embargo, fue que -según un trascendido de la semana pasada-, Nacho “mandó elaborar el Plan Estatal de Desarrollo a una empresa denominada Consultora Internacional Integralia que dirige Luis Carlos Ugalde”. Como si no hubiera, dentro de su abultado y supuestamente conocedor gabinete, ni siquiera un redactor competente que pudiese clasificar primero dicha información y darle forma después como objetivos y actividades a realizar.

Esta noticia, por más que parezca un dato simple tiene un fondo preocupante, porque nos está diciendo que si para redactar el PED tuvieron que contratar una “consultoría” o “Consultora Internacional”, quiere decir, una de dos: o que los empleados de la Secretaría de Planeación y Finanzas son incompetentes y nangos; o que, pasándose en realidad de listos, son nada mas huevones y ponen a otros a trabajar, al fin que lo que les pagan a los foráneos no lo sacan de sus bolsillos, sino de los nuestros.

El miedo ya no anda en burro.

En efecto, el miedo ya no anda en burro, sino que hoy se transporta en camionetas blindadas, como la Yukon en la que viaja Nacho, cuya renta, según lo que precisó la pasada semana, el secretario de Administración y Gestión Pública, Kristian Meiners Tovar, asciende a 29 mil 608 pesos al mes, más IVA. Es decir 34 mil 345 pesos al mes.

Si dividimos tal cantidad entre 30, resulta que la renta de la camioneta en donde anda Nacho nos cuesta $1,144.83 pesos por día. Cifra equivalente a la que perciben en una jornada laboral 15 trabajadores de salario mínimo.

Pero como los colaboradores del gobernador ven las cosas de otra manera, el secretario Meiners, dice que la renta de la Yukon trae consigo una ventaja económica, puesto que  “si el gobierno la arrienda durante 35 meses se queda con el vehículo”. El cual, comprado así, nos estaría costando poquito más de un millón 200 doscientos mil pesos. “¡Toda una ganga!”, podrían él y sus demás amigos decir. Sobre todo si ahora se considera que “la seguridad no es un lujo”. ¿Cómo la ven desdiay?

Campanazo.

Yo no cuestiono la compra del predio de La Campana, porque me consta que ahí existe, sepultada, una antigua ciudad colimeca que tengo ganas de conocer; porque considero que como pueblo no debemos ser tan pichicatos como para analizar la cultura de nuestros ancestros, y porque creo que un Parque Ecológico y Arqueológico, como hay otros en el país, es útil para la sociedad. Pero lo que no admito es la burla implícita que, tras la presión del público, nos quisieron hacer Nacho y los suyos, al declarar, hace unos cinco días, que las tres cajas que al parecer contienen “toda la información y documentación existente sobre el tema”, habrían de ser depositadas “durante unos días” en “el Archivo Histórico del Gobierno del Estado”, para que, según eso, “cualquier ciudadano […] pueda consultarla, revisarla y analizarla”.

Bonito se vería usted, lector, echándose un clavado a las cajas de referencia, para revisar página por página, no sólo cuánto costó el predio, sino cómo se llevó a cabo el litigio en que estuvo envuelto, y cómo finalmente se resolvió lo que tenía pendiente, desde que hace veintitantos años nuestro querido amigo Hugo Alberto Gallardo virgen (que en paz descanse) ventiló el dato de que dicho predio había sido adquirido, para propiciar un fraccionamiento de lujo, por unos cuñados del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Y afirmo que tal disposición de “transparentar el caso” por parte del gobierno de la entidad implica una burla, porque : ¿Qué paisano se animaría a echarse dicho clavado de investigador a las cajas sabiendo cómo se las gastaban Salinas y los suyos?… Ahora, bien, como ellos saben que difícilmente habrá un ciudadano que se atreva a ser fichado como investigador de ese caso, hablan. Pero al hacerlo se burlan. ¿O no?

Reconstrucción del Palacio de Gobierno.

Sin que este opinador tenga, como “la Chimoltrufia”, el hábito de decir una cosa negativa y luego decir otra positiva sobre un mismo tema, festejo sin embargo el dato de que el gobernador Peralta tenga también la intención de hacer reforzar la estructura del histórico edificio del Palacio de Gobierno, porque como también nos consta a muchos de sus visitantes, amenaza éste con caer en ruinas.

Pero algo que en lo personal me gustaría proponer es que, antes de que se proceda a su reconstrucción, y antes de que se destine dicho edificio a convertirse (como es la idea) en un espacio meramente museográfico, se le devuelva su posesión, como sería legal, al Ayuntamiento de Colima. Ya que dicho Ayuntamiento es, históricamente hablando, su verdadero, más antiguo y legítimo dueño de ese edificio. Aseveración que otros compañeros y yo podemos perfectamente probar aun cuando no exista una escritura específica que lo acredite.

Se nos va el avión.

Si la subasta prevista para el próximo viernes 26 tiene éxito, el gobierno del estado podrá finalmente deshacerse del onerosísimo avión jet que recientemente puso a la venta. Pero lo malo es que sólo hay tres compradores potenciales que han hecho su oferta, y ninguna se acerca a los 2 millones 520 mil dólares, que la convocatoria puso como cantidad básica para iniciar la puja.

Esta última (mala) noticia, la acaba de dar también el ya muy mentado Kristian Meiners Tovar, por lo que si el aparato volador no se vende en esta primera subasta, deberá publicarse otra y “tendríamos –dice- que ofrecerlo más barato”. Aunque les quedaría la opción de “decidir si queremos hacerlo o no queremos hacerlo”. Por lo que mejor – recomendó- es esperar “a ver qué pasa el viernes”.

Y al respecto escuché una propuesta ciudadana: “Si el gobierno del estado no logra vender el ya muy popularmente conocido Avión del Amor, que se lo rente a una agencia de viajes creativa para que organice tours económicamente accesibles para la ciudadanía, para que vayan a Orlando, a Disneylandia, a Cancún o a la Basílica de la Virgen de Guadalupe, y le saquen así más dinero que el que piensan sacar por venderlo”. No me parece tan mala idea.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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