Fernando Castillo

 

#PalabrasProhibidas

Fernando Castillo*

Estamos en una era donde la tecnología domina la mayoría de los aspectos de nuestro día a día. Despertamos con la alarma, consultamos el clima, leemos, vemos y escuchamos las noticias y hasta interactuamos con la persona que tenemos al lado opuesto de la cama a través del celular. Tomamos las rutas a nuestros destinos basados en el GPS de nuestros dispositivos; los recordatorios de citas, cumpleaños, pendientes y trabajo también están basados en nuestro dispositivo. Tal parece que ahora todo gira alrededor de nuestro dispositivo.

En este artículo, titulado Vivir a través de una pantalla, hablaremos de cómo ha ido permeado nuestra vida diaria el uso de los dispositivos móviles y la evolución de las redes de telecomunicación hasta llegar a lo que supone un gran salto para la próxima generación de redes de telecomunicaciones: La red 5G y el internet de las cosas. Asimismo, analizaremos múltiples aspectos de nuestra nueva vida basada en la red para comprender hacía dónde va la vida de la humanidad vista como simples consumidores y usuarios, deshumanizados y siempre objetos de estudios que ayudan a mejorar la forma de mercadotecnia y ventas de productos.

IdC y el 5G

El internet es un gran poder que gobierna ahora a la humanidad y sabemos bien que un gran poder implica también una gran responsabilidad. Digo esto porque el conocimiento es poder y mientras más conocimiento posea una persona sobre algo más poder tendrán. Así sucede ahora con el internet: el internet es un gran poder y mientras más conocimiento tenga el internet sobre los usuarios más poder tendrá. Y ese gran poder implica también una gran responsabilidad para quien lo use y cómo lo use.

Esto nos lleva a la manera en la que hemos volcado nuestra vida ante los servicios de internet como redes sociales y miles de páginas que nos piden día a día tanta información de nosotros que son ellos quienes saben más sobre lo que nos puede gustar que nosotros mismos.

Si bien, las redes de telecomunicaciones han contribuido al gran crecimiento y desarrollo de los dispositivos móviles y de la manera en la que vemos e interactuamos con el mundo. Por ejemplo, 1980 nace la 1G, transmite voz, pero no datos; 1991, le sigue la red 2G transmite voz y datos a baja velocidad; en 2001 nace la red 3G, viene acompañanada de la itinerancia global de datos, tecnoligía digital, transmisión de voz, internet, banda ancha y videoconferencias, y para 2010 la red 4G supone más velocidad en datos. Ahora estamos a punto de entrar al 2020 y esperamos con ancias el lanzamiento paulatino de la red 5G, que vaticina satisfaga completamente la comunicación basada en “el internet de la cosas” y que proporcione el equilibro entre velocidad, costo y latencia.

Cabe mencionar que a mediados del 2018 se hablaba de la próxima red de telecomunicación: la 5G. Que abordará más que sólo el teléfono inteligente, hablamos del denominado “internet de las cosas” que llegará de forma masiva a partir de 2020. Se dice que aumentará su velocidad respecto a las redes 4G y 4.5G (LTE avanzado) pero también que requerirá nuevos tipos de desempeño mejorado, tomando en cuenta el creciente número de servicios que se alojan en la nube.

Pero, ¿qué es el internet de las cosas? El internet de las cosas, (IdC), a veces denominado internet de los objetos, es un concepto basado en todos aquellos dispositivos que son posible sincronizar con internet y que suponen ayudan a mejorar nuestra calidad de vida.

El término IdC nos lleva hasta el trabajo del Auto-ID Center, fundado en 1999, que realizaba investigaciones en el campo de la identificación por radiofrecuencia en red y las tecnologías de sensores emergentes. Los laboratorios de investigación estaban conformados por siete universidades ubicadas en cuatro continentes, seleccionadas por Auto-ID Center para diseñar la arquitectura de IdC.

Según el Grupo de soluciones empresariales basadas en Internet, el IdC es sencillamente el punto en el tiempo en el que se conectaron a Internet más “cosas u objetos” que personas. Su informe señala que en 2003 había aproximadamente 6,3 mil millones de personas en el planeta y 500 millones de dispositivos conectados a Internet. Para 2010, con de la llegada de los teléfonos inteligentes, la cifra se elevó a 12.5 mil millones de dispositivos conectados a internet y 6.8 mil millones de personas en el planeta.

Posiblemente, el IdC nació en un punto entre 2008 y 2009. Como dato curioso e importante  cabe señalar que Steve Jobs presentó el iPhone el 9 de enero de 2007 en la conferencia Macworld, cuyo lanzamiento también significó un gran avance para lo que veníamos conociendo como teléfono inteligente. Para lo que actualmente se está trabajando y está enfocada el IdC es en la matriz inteligente y los vehículos inteligentes.

Actualmente lo que conocemos como IdC está integrado por diversas redes, diversos protocolos y para diferentes funciones. A medida que evolucione la red 5G se espera que todo se integre en una sola red. Si lo vemos de esta manera, la red 5G y el IdC adquiere una gran importancia puesto que representaría la primera evolución real de internet ya que generaría el ecosistema perfecto para la proliferación de aplicaciones que ayuden a mejorar la manera en la que los usuarios trabajamos, aprendemos y nos entretenemos.

El futuro nos ha alcanzado

En 2005 solía comprar una revista de tecnología que regalaba un CD en cada número. Este CD tenía versiones de prueba de nuevos programas que se describían en la revista. La revista presentaba entonces nuevas tecnologías y hacía un esbozo de los gadgets que vendrían a futuro.

Recuerdo que en uno de sus números mencionó una vez la tecnología que nos vestiría. En realidad era un artículo que presentaba una mochila con una pequeña avertura donde se veía una pantalla flexible integrada a la mochila a modo de tela. La pantalla se parecía mucho a la FlexPai y decía que en el futuro podríamso vestir ese tipo de telas inteligentes y que podríamos comprar el diseño que desearamos e inmediatamente vestirlo, algo así como cambiar el fondo de escritorio de la computadora.

Hablaba de algo que ahora conocemos como tecnología vestible (wearables); en ese momento eran sólo un prototipo de mochilas con este pantallas flexibles integradas, pero si pensamos en realidad esa llamada tecnología que vestimos puede no ser sólo esta aplicación, sino todos los dispositivos móviles que llevamos encima. Es decir, no necesarimanete hacer referencia a ropa sino a los gatgets que portamos: bandas deportivas, smartwatch, etc. Pero esa es sólo una visión de las cosas y en la medida en que se materializa poco a poco, el IdC y la nueva 5G puede mejorar significativamente la calidad de vida para el creciente número de personas mayores de edad. Por ejemplo, prueva de ello es el uso de nanorobots médicos que podríamos ingerir para monitorizar nuestros signos vitales y así evitar que enfermememos más fácilmente, detectar enfermedades mucho más rápido y prolongar la vidad de las personas.

Que un objeto en casa tenga internet no lo convierte en parte del IdC. Es necesario que este objeto cumpla una función específica como monitorear signos vitales, un automóvil con sensores para alertar al conductor cuando la presión de los neumáticos es baja, etc. Hablamos de cosas que sean capaces de transferir datos a través de una red, sin que se requiera la interacción “humano a humano” o “humano a computadora”. Las posibilidades son infinitas.

Pero todo avance tecnológico también tiene sus peligros, según la opinión de muchos. Ahora nos hemos convertido en una especie de seres que parecen comunicarse más fácilmente y se puede expresar mejor a través de una pantalla táctil, que cara a cara, tanto así que se ha convertido casi casi en una extensión de nuestro cuerpo. Como una prótesis que nos ayuda a ante la falta de una extremidad. ¿Hasta dónde llegarán nuestros límites con la tecnología?

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