Rogelio Guedea

PARACAÍDAS por Rogelio Guedea

 

Existe una fisura informativa entre lo que declara el presidente López Obrador en sus mañaneras y lo que advierte el subsecretario López Gattel en sus vespertinas. Mientras el presidente habla ya de una situación post-Covid-19 a partir del 17 de mayo (en ciertas zonas del país, aclara), el subsecretario López Gattel sigue indicando que el pico de la pandemia aún está por venir, y lo cierto es que no se necesitan más de dos gramos de inteligencia para saber que si el número de contagios sigue en aumento por miles día a día y las muertes por cientos, pensar en regresar a la normalidad (así sea en ciertas zonas) será una enorme irresponsabilidad gubernamental. Es cierto que hay una fuerza (la económica, sobre todo) que empuja en esa dirección (la de que las actividades comerciales recuperen tan pronto como se pueda el tiempo perdido), incluso (aunada a esta fuerza) está la de una sociedad que apenas ha podido mantener a flote la cuarentena (de hecho es perceptible en grandes sectores de la sociedad ésta ni se respeta), pero hay otra fuerza contraria (la más importante y que está sufriendo los estragos de la pandemia, como el sector médico o todos los enfermos que la padecen) que ven con circunspección esta ambivalencia gubernamental. Hace unos días, la secretaría de salud de Colima, Leticia Delgado Carrillo, concertó con sus homólogos de otros estados pedir una prórroga a la fecha culmen de la contingencia que el gobierno federal tiene programada para el 30 de mayo, pues hay disparidad entre la forma en que la pandemia se ha propagado en los diferentes estados (Colima la ha logrado mitigar, por fortuna, pero precisamente porque empezó antes y no ha bajado las armas) y como esto se ha dado en las grandes urbes, como la Ciudad de México misma. Si son notorias las fisuras informativas entre los miembros del gabinete presidencial (porque incluso el secretario de Educación trae otras fechas), no menos lo deben de ser entre los gobiernos estatales y de estos a los municipales. Lo único cierto es que en México la pandemia está en aumento y no parece contundente que el pico de la pandemia se pueda unificar de la misma manera puesto que no se unificó nunca una estrategia en el mismo sentido ni a nivel federal (cuyo actuar fue tardío) ni a nivel estatal y municipal, de modo que causará muchos estropicios tirar una línea de acción desde el gobierno federal hacia los estatales y municipales cuando la pandemia en cada geografía tomó variaciones distintas. En Colima, por ejemplo, sería impensable volver a la normalidad cuando vemos que, aunque mitigado, no deja de subir el número de contagios y de muertes, y bajar la guardia en ello redundaría de manera muy negativa en los próximos meses para nuestra entidad, a la cual la tomaría muy menguada, pues si ya ahorita ha causado estragos serios, no nos imaginemos cómo será esto después. El gobierno del Estado está maniatado en cuanto a la obtención de recursos porque se le ha remilgado el mal uso que puede hacer de ellos para obtenerlos, pero ante una emergencia sanitaria de esta naturaleza se deben hacer a un lado las riñas políticas o de grupos de poder fáctico y partidista, proceder técnicamente y si el problema es el riesgo que esos recursos vayan a dar a un destino incierto, establecer los mecanismos de fiscalización emergente para que así no suceda, pero lo que no podemos hacer es que por resquemores políticos la salud ciudadana se ponga en riesgo, eso sería nada más atizar más el fuego de la pandemia.

Rogelio Guedea

Poeta y académico

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