VISLUMBRES por Abelardo Ahumada.

El pasado fin de semana fue un puente vacacional que le dio un gran descanso a millones de estudiantes y trabajadores, y les adelantó algunas ganancias a los hoteleros, restauranteros y demás prestadores de servicios que ya están anhelando la llegada de la Semana Santa para recuperar el aire. Pero más allá de que el lunes haya sido la fiesta de San José, o de que este miércoles se considere el inicio de la temporada primaveral y se conmemore el nacimiento de Benito Juárez, dicho puente careció de significados. Porque la conmemoración de hoy, vacía casi de contenidos, se realiza por obligación, pero con ignorancia y sin ganas, y porque casi nadie se pone a considerar el valor y el trasfondo del aporte histórico que realizó el prócer oaxaqueño.
Pero no crea, lector, que dedicaré este breve texto a exponer la vida y la obra del Benemérito, sino a expresar sólo una de las numerosas facetas que tuvo:

Si tomamos en cuenta que en nuestra realidad actual el gobierno federal incrementó la deuda pública a muchos miles de millones de dólares, y que tanto la mayoría de los estados, como la casi totalidad de los municipios de México están en proceso de quiebra técnica, creo que a todos nos sería hoy muy útil volver a sacar a la luz el memorable discurso que, como gobernador de Oaxaca, don Benito pronunció ante los legisladores de su entidad, para restregárselo hoy, en sus caras, a nuestros queridísimos “representantes populares”, para que noten cómo han abusado de sus encargos:
Era el día el 2 de julio de 1852 y se iniciaba el primer periodo de sesiones ordinarias del Congreso Local de Oaxaca… Por cortesía le cedieron la palabra al ciudadano gobernador, y éste, sin voces estridentes, con claridad y calma, después de felicitarlos por dar principio a sus “importantes tareas legislativas”, les advirtió primero: “Graves y muy interesantes son los negocios de que vais a ocuparos en el primer período de vuestras sesiones ordinarias”.

Señalándoles más adelante que, ante la imperiosa urgencia que había en el país empantanado en la deuda externa, urgía asumir una actitud verdaderamente patriótica y decidirse a servir antes que servirse.

En ese sentido, su comentado discurso no sólo es un monumento histórico en el más completo sentido de la palabra, sino un pequeño tratado de moral y ética política. Sobre todo donde les dijo: “Bajo el sistema federativo los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad; no pueden gobernar a impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes; no pueden improvisar fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, resignándose a vivir en la honrosa medianía que proporciona la retribución que la ley haya señalado”.

Hoy, pese a los casi 166 años de que se pronunció aquel memorable discurso, las recomendaciones de probidad y honestidad hechas por el ilustre oaxaqueño son letra muerta, pues muchos de nuestros gobernantes “improvisan fortunas”, hacen negocios al amparo del poder y “disponen de las rentas” irresponsablemente.

Aparte, aun cuando los emolumentos que perciben desde los más humildes regidores del país, hasta el presidente de la república y los ministros de la Suprema Corte están basados en cifras que marca la ley; todos nosotros sabemos que dicha ley está más que amañada porque no habla ni aplica la “honrosa medianía” salarial por la que abogaba Juárez. Siendo ése (el de los servicios personales y el de la nómina hinchada) el mayor gasto que erogan nuestros gobiernos y el mayor lastre que nos tiene en el estatus de “pueblo pobre”.

¿MERITOCRACIA?
Un tanto ligado con lo anterior, nos hemos enterado esta semana que los colimenses Ximena Puente de la Mora, Itzel Ríos de la Mora y Arnoldo Ochoa González, aparecieron en la lista de candidatos a diputados federales plurinominales que registró el PRI para la contienda próxima. Por lo que uno, sorprendido, se pregunta: ¿Qué méritos tienen o tuvieron estos tres elementos para que los premien con una dieta tan jugosa como ésa?

De Ximena Puente sabemos que cursó maestría y doctorado en Derecho, y que -según las noticias que se difundieron en su momento- presentó examen por oposición para asumir el cargo de Presidenta del Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) en 2014; y que más tarde continuó siendo lo mismo cuando dicha instancia se transformó en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. Hechos que, sin conocerla personalmente me llenaron de gusto porque una joven paisana hubiese podido asumir tal cargo, luego de derrotar, en un examen muy reñido, a varios otros profesionistas de todo el país que aspiraban al mismo.
Más tarde, sin embargo, miembros destacados de diferentes partidos políticos comenzaron a percibir una muy notable inclinación de la doctora Puente cuando se trataba de asuntos vinculados con el gobierno federal y con el mismo PRI, y la criticaron por eso, acusándola de ser parcial. Un hecho por el que hoy, al aparecer como candidata en la mencionada lista, demuestra que sus acusadores tenían razón, y que la funcionaria, que debería ser neutral, favoreció siempre al PRI, y por eso la premian.

El caso de Iztel Ríos es menos explicable, porque habiendo sido una senadora que muy poco aportó como tal a la república (y menos al estado del que es oriunda), hoy la premia su partido enviándola en la posición número 12 de la mencionada lista, con muy altas posibilidades de ganar una curul, donde seguirá cobrando su jugosa dieta como cualquier otro diputado levantadedos.

Pero el caso más increíble de todos, es el de Arnoldo Ochoa González, quien ya ha sido otras dos veces diputado federal plurinominal, y se ha ostentado en dos tandas como secretario general de gobierno, y en al menos una como gobernador interino.

Datos que, si usted quiere, nos podrían servir para dar por sentado que sus méritos (¿?) son más que suficientes para que lo vuelvan a convertir en un diputado federal plurinominal. Pero como se ha dado el caso de que durante los últimos tres años hemos sido testigos del papel tan mediocre y gris que ha venido desempeñando en su actual puesto de secretario general de gobierno (y principal responsable de la Seguridad Pública en nuestro estado), vale sospechar que el único y verdadero motivo por el que lo hayan puesto a Ochoa González en esa lista privilegiada, es porque sus dirigentes piensan utilizar su experiencia marrullera en la próxima legislatura federal, donde los diputados prisitas parece que serán minoría.

APARECIÓ EL PEINE. –
Finalmente ya se supo por qué José Manuel Romero Coello no quiso ser candidato de la coalición Unos cuantos por Colima para la presidencia del municipio capitalino: originalmente llegamos a creer que El Güero Romero se había negado a participar, primero por el coraje que le dio que no le brindaran la candidatura al Senado que había estado buscando; y luego porque había tenido miedo de enfrentar a Héctor Insúa y Roberto Chapula en la contienda. Pero nos acabamos de enterar que, más allá de su primer berrinche y de su miedo a competir contra dichos contendientes, la principal causa de su negativa fue porque ya había tenido un cruce de palabras con el ciudadano Meade, quien lo requirió para que le brindara su apoyo en la campaña que se avecina.
Y no por menos Romero Coello acaba de renunciar a la dirección del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) para incorporarse al equipo del ciudadano Meade, como coordinador de quienes trabajarán en el encuentro y manejo de los jóvenes. Área en la que se supone se ha vuelto un experto. Un cargo que le posibilitaría, en el muy remoto caso de que ganara su candidato presidencial, otro puesto en el gabinete. Puro futurismo, pues. Pero dudo que su apuesta haya sido la mejor.

¿BORREGOS?
El lunes 19, día de San José, Pepe Toño Meade celebró su medio santo reuniéndose por primera vez con Juan Díaz de la Torre, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y con la camarilla que nominalmente encabeza el “partido magisterial” que él mangonea.

En el evento, al hacer uso de la palabra, Díaz de la Torre (a quien se le identifica como “el profesor que traicionó a Elba Esther”), le manifestó, totalmente a la antigüita, “el respaldo del magisterio a su proyecto de gobierno”. Y el otro, por lo visto se la creyó, porque cuando le tocó hablar dijo: “Que no quepa la menor duda, el apoyo del magisterio, por la valía de las propuestas (¡¿!?), por los compromisos que se han hecho (¡¡¿¿!!??), por la importancia que le damos de poner al centro a la educación por motor de crecimiento, hoy queda abundantemente claro que el apoyo mayoritario está con ‘Yo mero’”.

Con lo que nos da a entender que él sigue creyendo que todos los profesores del país son un gigantesco rebaño de borregos que vota por el candidato que su dirigente les ordena. ¿Qué no se da cuenta Meade, de la gran ofensa que sus expresiones significan para el magisterio nacional?… Dicen que para burro no se estudia.

Abelardo Ahumada

Crónista y Profesor

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